La Primera Guerra Mundial 1914-1918

Introducción

El ascenso de Guillermo II al trono alemán en 1890 y la consiguiente destitución del anciano canciller Bismarck provocaron un giro radical en la política exterior alemana.
Guillermo II abandonó el sistema de alianzas construido por Bismarck que había garantizado la paz en Europa durante casi veinte años e impulsó una política alemana de hegemonía mundial, la Weltpolitik.
La mayor parte de los historiadores consideran que en ese momento se inició el camino que finalmente llevó a la Primera Guerra Mundial
Tras más de cuatro años de cruel guerra, los países de la Entente consiguieron imponerse a los Imperios Centrales. La defección de la Rusia soviética fue ampliamente compensada por la incorporación de Estados Unidos al bando aliado.
La esperanza de que el conflicto que acababa de concluir fuera "la guerra que pusiera fin a todas las guerras" se vio pronto frustrada. Los tratados de paz firmados en la Conferencia de París llevaban en sí el germen de un nuevo y aún más devastador conflicto.

1. Los Antecedentes 1890-1914

El período que antecedió a la Gran Guerra, la conocida como “Belle Epoque”, se caracterizó en el terreno
internacional por una creciente tensión entre las grandes potencias. La globalización económica y al auge del colonialismo incrementaron las rivalidades. En ese contexto, una serie de crisis internacionales fueron conformando dos alianzas enfrentadas. El asesinato del Archiduque austriaco Francisco Fernando en Sarajevo en junio de 1914 fue el incidente que desencadenó la primera guerra mundial.
La nueva política exterior alemana, la Weltpolitik, no explica por sí sola el proceso que llevó a la Gran Guerra. Para comprender este camino es necesario que reparemos en otras transformaciones de fondo que van alterar de manera decisiva el mundo que transitaba del siglo XIX al XX.

1.1. Las transformaciones del cambio de siglo y los conflictos entre las potencias.
 

El primer cambio tiene lugar en el contexto de la globalización que estaba viviendo la economía mundial. El ascenso de Estados Unidos y Japón, significó el paso de un concierto europeo a un concierto mundial de potencias. Dos guerras en el tránsito de siglo ejemplifican esta transformación: la guerra hispano-norteamericana de 1898 y la guerra ruso-japonesa de 1905.
El segundo cambio vino propiciado por las transformaciones tecnológicas de la segunda revolución industrial. El dominio de las nuevas tecnologías e industrias provocó una nueva correlación de fuerzas entre las potencias. La cada vez más poderosa Alemania comenzó a desafiar la hegemonía británica. Este desafío se concretó en dos terrenos: la creciente competencia de la economía germana y el acelerado rearmen naval alemán.
La tercera transformación la encontramos en la expansión colonial europea de fines del siglo XIX. La extensión de los imperios coloniales exacerbó la pugna por territorios y mercados entre las potencias industriales europeas. La competencia no solo se dio por razones económicas. A menudo cuestiones políticas, geoestratégicas o de prestigio estuvieron detrás de los conflictos coloniales.
La expansión colonial tuvo importantes consecuencias:
Los roces y conflictos entre las potencias tuvieron lugar en un marco geográfico mucho mayor, pudiendo tener lugar en cualquier sitio del mundo.
La tendencia de los imperios a crear economías cerradas imperiales propició una feroz lucha por territorios. Posteriormente, cuando el reparto colonial hubo concluido, las potencias se lanzaron a una guerra de aranceles. El proteccionismo comercial fue otro elemento que enrareció las relaciones internacionales.
En este contexto, las rivalidades territoriales entre las potencias europeas se agudizaron. Estos dos conflictos estuvieron en el origen de la primera guerra mundial:
  • Rivalidad franco-germana, ineludible desde la anexión de Alsacia-Lorena por Alemania en 1870.
  • La rivalidad entre Rusia y Austria-Hungría por la hegemonía en los Balcanes aumentó por la creciente debilidad turca y el nacionalismo eslavo alentado por Rusia y dirigido contra los Habsburgo de Viena.
Un último elemento que no debemos olvidar es la rivalidad psicológica entre los pueblos. El nacionalismo fue sistemáticamente alentado por la prensa y por las campañas de militares y grandes industriales y aceptado de forma entusiasta por partes significativas de los pueblos. Los casos más evidentes se dieron en Francia, Alemania y Gran Bretaña. El odio al vecino fue más la norma que la excepción.

1.2 La formación de las alianzas 1893-1907

Bismarck  había construido una compleja red de tratados internacionales cuyo elemento clave era la Triple Alianza o Tríplice (1882) que ligaba a Alemania con Austria-Hungría e Italia. El principal objetivo del canciller alemán era el mantenimiento de un status quo que él consideraba beneficioso para Alemania.
El delicado edificio diplomático construido por Bismarck se vino abajo con la Weltpolitik impulsada por Guillermo II. Esta nueva actitud de Alemania, ambiciosa y agresiva, desencadenó un proceso de competencia y desconfianza del que nacieron dos bloques de potencias.
El primer resultado de la política internacional del nuevo Káiser fue lo que más había temido Bismarck el fin del aislamiento de Francia. En 1893 se firmó la Alianza franco-rusa, acuerdo que recogía un compromiso de ayuda militar en caso de guerra contra Alemania.
En 1905, ante la sorpresa mundial, Rusia era derrotada en la  guerra que le enfrentó a Japón. Este fracaso hizo que Rusia abandonara sus ambiciones en el Extremo Oriente y centrase su atención en los Balcanes, lo que llevó inevitablemente al choque con Austria-Hungría.
Empujadas por la creciente agresividad y ambición colonial de Alemania, Francia y Gran Bretaña pusieron fin a sus diferencias coloniales y firmaron la Entente Cordiale en 1904.
Por último, animadas por Francia y tras resolver sus problemas en Asia Central (Persia y Afganistán), el Reino Unido y Rusia firmaron en 1907 el Acuerdo anglo-ruso. Se ponían así las bases de la denominada Triple Entente entre Francia, Gran Bretaña y Rusia.
En un ambiente de creciente hostilidad entre las potencias, en los años previos al conflicto se configuraron dos grandes alianzas, la Triple Entente y la Triple Alianza, en torno a las cuales se formaron los bloques enfrentados en la primera guerra mundial.

1.3. El camino hacia la guerra 1905-1914

Las crisis que precedieron al conflicto
Durante la década anterior a la guerra se sucedieron cuatro crisis internacionales que marcaron la evolución hacia el conflicto generalizado.
Dos tuvieron como escenario Marruecos en 1905-1906 y en 1911. Alemania desafió la hegemonía francesa en el territorio, pero fracasó en su intento. El desafío germano confirmó la solidez de la Entente Cordiale y propició ante la creciente agresividad germana la firma en 1907 del Acuerdo anglo-ruso. Nacía así la Triple Entente uno de los bandos que se iban a enfrentar en la primera guerra mundial.
Las otros dos crisis tuvieron lugar en los Balcanes. Tras la anexión austriaca de Bosnia-Herzegovina (1908), la región se vio sacudida por las guerras balcánicas (1912-1913). Dos guerras sucesivas en las que se vieron involucrados todos los estados balcánicos. La primera enfrentó a todos con Turquía, la segunda enfrentó a los vencedores, Serbia, Grecia y Montenegro, contra Bulgaria. Las guerras concluyeron con el Tratado de Bucarest (1913) que supuso un vuelco en la situación en la zona:
  • Turquía quedó reducida en los Balcanes a la región en torno a Estambul.
  • Serbia, aliada de Rusia y defensora de los derechos de los eslavos en el imperio austro-húngaro, se consolidó como el principal estado de la región.
  • Austria-Hungría, alarmada por el fortalecimiento serbio, llegó a la conclusión de que solo una guerra preventiva impediría que Serbia, alentada por Rusia, encabezara un levantamiento general de los eslavos en el Imperio de los Habsburgo.
  • Alemania estaba resuelta a apoyar a su aliado austro-húngaro en caso de conflicto.
  • Rusia estaba decidida a intervenir en el caso de que Austria-Hungría atacase a Serbia. Francia, a su vez, era mucho más proclive a apoyar a Rusia en caso de guerra que en 1908.
El ambiente bélico se extendía por las diversas capitales europeas.
La crisis definitiva: el atentado de Sarajevo (verano de 1914)
El 28 de junio de 1914 el Archiduque Francisco Fernando, sobrino del Emperador Francisco José I y heredero al trono austro-húngaro, fue asesinado en Sarajevo (Bosnia). Un activista serbobosnio, Gavrilo Princip, miembro de la organización nacionalista serbia "La Mano Negra", fue el autor del magnicidio.
Este atentado desencadenó una fatal serie de acontecimientos que desembocó en la guerra. He aquí resumida la sucesión de hechos que llevó a la guerra:
 
28 junio
Atentado de Sarajevo
23 julio
Tras asegurarse el apoyo alemán, Austria-Hungría lanza un ultimátum a Serbia
28 julio
Austria-Hungría declara la guerra a Serbia
30 julio
Rusia inicia la movilización general
1 agosto
Alemania declara la guerra a Rusia. Francia inicia la movilización general.
3 agosto
Alemania declara la guerra a Francia
4 agosto
Alemania invade Bélgica, lo que provoca que el Reino Unido le declare la guerra.

2. La guerra mundial 1914-1918
A lo largo del conflicto, diversos estados se fueron uniendo a los dos bloques en conflicto. Las nuevas adhesiones tuvieron un papel clave a la hora de definir el vencedor de la guerra. Estos fueron los principales países contendientes y el año en el que entraron en guerra.
2.1. Los bandos enfrentados
Un conflicto que se esperaba corto se alargó por más de cuatro años causando un horror hasta entonces desconocido. Las potencias industriales pusieron todo su poderío tecnológico al servicio de la guerra. El resultado fue demoledor. El sufrimiento de la población civil y los soldados tuvo su mejor ejemplo en Rusia. Allí se desencadenó una revolución que vino a marcar el destino del siglo XX.
 
28 junio
Atentado de Sarajevo
23 julio
Tras asegurarse el apoyo alemán, Austria-Hungría lanza un ultimátum a Serbia
28 julio
Austria-Hungría declara la guerra a Serbia
30 julio
Rusia inicia la movilización general
1 agosto
Alemania declara la guerra a Rusia. Francia inicia la movilización general.
3 agosto
Alemania declara la guerra a Francia
4 agosto
Alemania invade Bélgica, lo que provoca que el Reino Unido le declare la guerra.
2.2. 1914: La guerra de movimientos
En los inicios del conflicto, nadie esperaba una guerra que se extendería durante más de cuatro años. Los ingenuos soldados que iban al frente aún sonreían y los estados mayores tenían unos planes basados en la derrota rápida del enemigo.
 
Frente Occidental
Frente Oriental
Otros frentes
Plan Schlieffen: ataque alemán contra Francia a través de la neutral Bélgica. Moltke dirige las tropas germanas.
El ejército francés, al mando de Joffre, consigue frenar el ataque alemán en la batalla del Marne. (septiembre-noviembre 1914)
Estabilización de los frentes
Tras un inicial avance ruso, los alemanes se imponen, aunque no de forma definitiva, en la batalla de Tannenberg (agosto 1914)
Avances rusos ante Austria-Hungría.
Las tropas austro-húngaras fracasan en su ataque a Serbia.
Japón entra en guerra en agosto y se anexiona Tsingao (posesión alemana en China). En adelante, se desvincula  en la práctica del conflicto
El imperio turco otomano entra en guerra junto a los Imperios Centrales en noviembre.



2.3. 1915-1916: La Guerra de Posiciones
El enfrentamiento entre grandes potencias industriales llevó a la guerra a un nivel de violencia y horror nunca antes contemplado. La invención de nuevas armas, las granadas, los lanzallamas, los tanques, el gas... incrementó el horror y las masacres, pero, sin embargo, llevó en el frente occidental a un empate táctico. Los ejércitos se atrincheraron a lo largo de cientos y cientos de kilómetros. La guerra de trincheras se convirtió en un martirio para millones de hombres durante varios años.
Frente Occidental
Frente Oriental
Otros frentes

Los sucesivos intentos de romper el frente se saldan en sangrientas carnicerías que apenas significan avances de pocos kilómetros. Es la
guerra de trincheras.
Italia entra en guerra junto a los Aliados, tras firmar el secreto Tratado de Londres (1915) Se abre el frente alpino entre Italia y Austria-Hungría.
En abril de 1915, los alemanes usan en Ypres (Bélgica) por primera vez gases tóxicos. La guerra química ha comenzado.
En febrero de 1916, Falkenhayn ensaya la guerra de desgaste en la batalla de Verdún (1916). El resultado son más de 900.00 bajas, muertos y heridos, sin avances significativos. Los aliados contraatacaron en junio en el río Somme con idénticos resultados.
La batalla naval de Jutlandia en 1916 reafirma el bloqueo naval de Alemania. Los germanos lanzan al año siguiente la guerra submarina total.
El hundimiento del crucero Lusitania hace plantearse a los EEUU la intervención.

Avances alemanes bajo la dirección de Hindemburg. Alemania ocupa la Polonia rusa y Lituania.
Austria-Hungría conquista Serbia y recupera Galitzia.
Bulgaria entra en guerra junto a los Imperios Centrales en octubre de 1915.
Rumania se une en 1916 a la Entente y es rápidamente 

Pequeños avances del ejército turco en el Cáucaso frente a los rusos.
Genocidio armenio: entre 300.000 y 1.500.000 son exterminados por las tropas turcas y la población kurda.
Los británicos inician su avance desde Egipto, capturando Palestina.
Sangriento fracaso del desembarco británico

2.4. 1917: El momento clave de la guerra
El enorme costo de vidas en los frentes, las penurias de la población civil y la conciencia de que la guerra no iba a concluir pronto extendieron el desánimo en los países contendientes. Los ejemplos son múltiples: oleada de huelgas en Gran Bretaña en 1916, motines en el ejército francés en 1917, aumento de las demandas nacionalistas en Austria-Hungría... Sin embargo, serán dos los acontecimientos clave que decidirán el signo de la guerra: la revolución soviética en Rusia y la entrada de Estados Unidos en el conflicto.
Frente Occidental
Frente Oriental
Otros frentes

Alemania reanuda en enero la guerra submarina. Las cuantiosas pérdidas económicas y humanas norteamericanas deciden a Wilson. Estados Unidos entra en guerra en abril de 1917.
El descontento se extiende entre los contendientes. Motines en el ejército francés son duramente reprimidos.
Derrota italiana en Caporetto (octubre 1917)  

Revolución rusa (febrero-octubre 1917). Los bolcheviques de Lenin en el poder
Rusia firma el armisticio en diciembre. Moderados avances de los Imperios Centrales.
Grecia entra en guerra junto a la Entente

Las tropas británicas avanzan por el Oriente Medio conquistando Bagdad y Jerusalén.



2.5. 1918: El Desenlace
El abandono de la guerra por parte de la Rusia revolucionaria permitió a Alemania concentrar todas sus fuerzas en el frente occidental. El verano de 1918 fue testigo de los últimos y desesperados ataques germanos. Sin embargo, sus aliados estaban al borde de la extenuación militar y económica. La llegada de las tropas norteamericanas desequilibró definitivamente la balanza en favor de la Entente.

 
Frente Occidental
Frente Oriental
Otros frentes

El presidente Wilson pronuncia el discurso de los 14 puntos proponiendo las condiciones necesarias para la paz (enero 1918)
Ofensivas alemanas (marzo-julio)
Llegada masiva de tropas norteamericanas. Contraofensiva definitiva de la Entente bajo el mando de Foch (julio-septiembre)
Hindemburg y Ludendorff comunican al Kaiser Guillermo II la imposibilidad de continuar la guerra.
Victoria italiana en Vittorio Veneto (octubre)
Austria-Hungría firma el armisticio (3 noviembre)
Revolución en Alemania.  El Kaiser abdica y huye a Holanda. Se proclama la República (9 noviembre)
Alemania firma el armisticio (11 noviembre 1918)

El estallido de la guerra civil en Rusia fuerza a la delegación rusa a firmar el Tratado de Brest-Litovsk (3 de marzo 1918).
La Rusia soviética abandona el conflicto y cede grandes territorios a los Imperios Centrales.
Tras el ataque francés desde Grecia, Bulgaria firma el armisticio (septiembre)

Tras sus fracasadas ofensivas en Oriente Medio y la llegada de tropas británicas a la Anatolia, Turquía firma el armisticio (30 octubre)



3. El nuevo orden tras la guerra: los Tratados de Paz
El anhelo de que el conflicto que concluía en 1918 fuera “la guerra que pusiera fin a todas las guerras” se reveló pronto como un sueño bienintencionado. Los tratados de paz que se firmaron en la Conferencia de París fueron unos tratados completamente fallidos que pusieron las condiciones para un nuevo conflicto general.

3.1. La Conferencia de París (1919)

El 18 de enero de 1919, los representantes de los países vencedores se reunieron en la Conferencia de París, bajo la dirección del denominado Comité de los Cuatro: el presidente estadounidense Wilson, el Premier británico Lloyd George, el primer ministro francés Clemenceau y Orlando, el jefe del ejecutivo italiano. Fueron los tres primeros, sin embargo, los que realmente dirigieron unas negociaciones a las que se prohibió asistir los países derrotados.

El 4 de octubre de 1918, los alemanes habían pedido un armisticio basado en las propuestas, relativamente benévolas, planteadas por Wilson en su discurso de los "Catorce puntos" ante el Congreso norteamericano. La realidad fue mucho más dura para los derrotados. Los países vencedores llegaron a París con ideas menos benevolentes y con compromisos, a veces secretos, adquiridos durante la guerra.

Estos fueron los principales acuerdos firmados por las potencias de la Entente durante la guerra:

·      Tratado secreto de Londres (1915).  Italia se unió a la Entente, tras prometerle Francia y Gran Bretaña su apoyo a diversas anexiones tras el conflicto. Trentino, el Alto Adigio, Istria y la mayor parte de Dalmacia en Europa, Libia, Eritrea, Somalia en África y concesiones en la costa del Egeo de la Anatolia turca.

·      Acuerdo Sykes-Picot (1916). Francia y Gran Bretaña acordaron el reparto de las posesiones del Imperio Turco.

·        Declaración Balfour (1917) Gran Bretaña prometió a las organizaciones sionistas la cesión de parte de Palestina para la creación de un estado judío. Esta promesa fue un elemento clave en el origen del futuro conflicto arabe-israelí.

3.2. Las posturas divergentes de los vencedores

Los representantes de los vencedores llegaron a París con sus propias aspiraciones que a menudo eran diferentes de las de sus aliados.
Clemenceau personificó la postura de mayor dureza con Alemania. En los meses posteriores al armisticio repitió varias veces una frase que se hizo célebre:"Alemania pagará".
Los países anglosajones, Estados Unidos y Gran Bretaña, sin querer dejar de castigar a Alemania, optaron por una actitud más conciliadora, conscientes de que no les interesaba castigar en exceso a la potencia germana.
Italia demandó reiteradamente compensaciones territoriales por su participación en la guerra. Finalmente, el Tratado de Londres de 1915 fue aplicado de una forma parcial. Italia no consiguió obtener una parte importante de sus reivindicaciones.
Los representantes de los derrotados no fueron invitados a la conferencia de paz. Los acuerdos, duramente negociados entre los vencedores y concretados en los diversos tratados de paz, les fueron presentados como un hecho consumado al que simplemente debían plegarse. Los alemanes, representantes de la recién nacida república de Weimar, firmaron el tratado de paz en Versalles el 28 de junio de 1919 tras ser amenazados con una invasión total de su país.  En Alemania se empezó a hablar del diktat, de la imposición, de Versalles.

3.3. Los tratados de paz

Los países vencedores fueron firmando diversos tratados de paz con cada una de las naciones derrotadas: Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria y Turquía.+¡

El Tratado de Versalles, firmado con Alemania

Cláusulas territoriales

  • Francia recuperó Alsacia y Lorena  
  • Eupen y Malmedy pasaron a manos de Bélgica
  • Territorios orientales fueron anexionados por Polonia. Aislamiento territorial del resto de Prusia Oriental.
  • Danzig y Memel, poblaciones germanas del Báltico, fueron declaradas ciudades libres
  • Dinamarca se anexionó el norte de Schleswig-Holstein.
  • El conjunto de las pérdidas territoriales de Alemania ascendió a 76.000 kilómetros cuadrados (13% de su territorio), donde vivían 6.5 millones de habitantes (10% de su población)
  • Alemania perdió todas sus colonias, repartidas ente los vencedores

Cláusulas militares

·         Drástica limitación de la Armada y el Ejército

·         Desmilitarización de Renania (zona occidental y una franja de 50 km. al este del Rin)

Reparaciones de guerra

·         Como responsable de una guerra iniciada por su agresión, Alemania quedó obligada a pagar reparaciones o indemnizaciones de guerra a los vencedores.

·         En la Conferencia de Londres (1920) se fijó el monto total de las reparaciones: 140.000 millones de marcos-oro, una enorme cantidad.

Otras cláusulas

·         Alemania reconoció su responsabilidad por la guerra y todos los daños que trajo consigo.

·         Como país enemigo de la paz, a Alemania se la prohibió ingresar en la Sociedad de Naciones. 

·         Prohibición del Anschluss: unión Alemania y Austria.

El Tratado de Saint Germain, firmado con Austria

Fin del Imperio Austro-Húngaro. Fruto de su ruptura nacieron nuevos estados como Austria, Hungría y Checoslovaquia, a lo que se le unió cesiones territoriales a Italia y a las recién nacidas Polonia y Yugoslavia. 

El Tratado de Trianon, firmado con Hungría

·         Las mismas cláusulas que las que se aplicó a Austria.

·         Importantes minorías húngaras en Checoslovaquia, Rumania (Transilvania) y Yugoslavia. Tres millones de habitantes, lo que suponía un tercio de la población total,  quedaron fuera del estado nuevo estado húngaro.

El Tratado de Neuilly, firmado con Bulgaria

Pérdidas territoriales en beneficio de Rumania, Grecia y Yugoslavia

El Tratado de Sèvres, firmado con Turquía, y posteriormente corregido en el Tratado de Lausana en 1923

  • Reparto de las posesiones del Oriente Medio entre Francia (Siria, Líbano) y Gran Bretaña (Palestina, Irak) en la forma de mandatos de la Sociedad de Naciones.
  • Fuertes pérdidas territoriales en Anatolia y Tracia.

·         La resistencia turca a las duras condiciones estipuladas en Sèvres dieron lugar a una revolución nacional dirigida por Mustafá Kemal Atatürk. Tras una cruenta guerra contra los griegos se firmó un nuevo tratado en Lausana (1923).

Todos los países derrotados, al igual que Alemania, se vieron obligados a pagar reparaciones y a limitar los efectivos de sus ejércitos.

3.4. El problema soviético y el aislamiento norteamericano

El problema soviético

La Paz de Brest-Litovsk, en marzo de 1918, significó la salida de la guerra de la Rusia soviética. La nueva Rusia bolchevique pasó de la guerra mundial a una cruenta guerra civil entre el Ejército Rojo comunista y el Ejército Blanco apoyado por las fuerzas de la Entente

Aprovechando el vacío de poder creado en la zona occidental del antiguo Imperio Zarista, diversos territorios del imperio alcanzaron su independencia: Finlandia, en diciembre de 1917, y los países bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, a lo largo de 1918.

Polonia y la Rusia soviética se enfrentaron en una guerra que concluyó con el Tratado de Riga (marzo 1921). Este tratado supuso importantes pérdidas territoriales soviéticas en beneficio del nuevo estado polaco. Finalmente, Rumania se anexionó Besarabia.

El aislamiento de los Estados Unidos

El presidente Wilson, del partido demócrata, fue el gran impulsor de la Sociedad de Naciones. La nueva organización internacional se basaba en el principio de la seguridad colectiva, por el cual EEUU y los demás países miembros quedaban comprometidos en la defensa de la seguridad de los demás miembros de la Sociedad.

Sin embargo, la oposición republicana, con mayoría en el Senado, se negó a ratificar los acuerdos de la Conferencia de París.

El triunfo del republicano Harding en las elecciones de 1920 llevó a que EEUU confirmó el rechazo norteamericano al ingreso en la Sociedad de Naciones.

3.5. Conclusión: unos deficientes tratados de paz

Los Tratados firmados tras la Conferencia de París no contribuyeron en absoluto a estabilizar la situación europea y mundial.  Los errores de esos tratados de 1919 están detrás del nuevo  conflicto mundial que estalló veinte años después.

Alemania fue duramente tratada en el Tratado de Versalles.  Sin embargo, el país no fue ocupado militarmente en su totalidad y su poderío económico no sufrió una merma sustancial. La gran contradicción del Tratado de Versalles fue que trató de imponer una paz muy dura a un estado que aún era muy poderoso. Las posturas revanchistas, alentadas por las dificultades de la posguerra, pronto se extendieron en Alemania. Era el caldo de cultivo adecuada para grupos como los nacionalsocialistas de Hitler.

Tras la firma de los tratados de paz en Italia se repetía la frase "Hemos ganado la guerra, pero hemos perdido la paz".  Las exiguas anexiones conseguidas parecieron muy poco a muchos italianos. Un antiguo socialista, Benito Mussolini, encabezó uno de los grupos políticos extremistas que agrupaban a los descontentos.

La aplicación del principio de las nacionalidades (cada nación debía constituir su estado) en una realidad tan compleja como la de Europa Central y Oriental hizo que muchos de los nuevos estados incluyeran minorías nacionales descontentas con la nueva situación.

Francia, pese a imponer duras condiciones a Alemania, no consiguió que los países anglosajones se comprometieran a un pacto que garantizase su apoyo ante un eventual ataque alemán. La negativa norteamericana a firmar los tratados fue capital para el fracaso francés. La fragilidad de la posición francesa quedó clara en cuanto Hitler reinició el rearme alemán en la década de los treinta.  

La hegemonía de los republicanos en Estados Unidos durante los años veinte marcó una clara tendencia aislacionista en política internacional.  Esta actitud fue enormemente negativa para la estabilidad mundial, ya que EEUU salió de la Gran Guerra como primera potencia mundial.

Las potencias occidentales crearon lo que se denominó un “cordón sanitario”  en torno a la URSS comunista: una serie de estados antisoviéticos que cercaran al nuevo estado evitando la expansión del comunismo. La Unión Soviética fue aislada internacionalmente y no se le permitió ingresar en la Sociedad de Naciones hasta 1934.

Desde la perspectiva histórica, es evidente que la gran perdedora de la primera guerra mundial fue Europa. Nuestro continente que, desde hacia varios siglos había impuesto su hegemonía en el mundo, inició en 1914 un proceso de autodestrucción que permitió a otras potencias, esencialmente a los Estados Unidos, alcanzar la hegemonía global.


4. Las relaciones internacionales en la posguerra 1919-1924

La aplicación de los tratados de paz fue enormemente dificultosa. En un contexto de serias dificultades económicas, las tensiones surgieron por doquier. Especialmente grave fue el pago de las reparaciones de guerra por parte de Alemania. A partir de 1925, sin embargo, se abrió un corto período de concordia que hizo a muchos pensar en que la paz internacional se podía consolidar. La depresión iniciada en 1929 puso fin a esas esperanzas.

4.1. La Sociedad de Naciones

En abril de 1919, la Conferencia de París aprobó el Pacto de la Sociedad de Naciones.

La nueva Sociedad fijó su sede en Ginebra (Suiza). Sus principales instituciones eran una Asamblea General, un Consejo, del que eran miembros permanentes las grandes potencias, y un Secretario General, encargado dirigir los más de 600 funcionarios que trabajaban para la Sociedad.

Teniendo como objetivo esencial el mantenimiento de la paz, la Sociedad buscó garantizar la protección de los pequeños países ante las grandes potencias. Se trataba de crear un nuevo orden internacional basado en el principio de la seguridad colectiva.

La Sociedad de Naciones consiguió algunos éxitos. Su época dorada fue el período 1924-1929, cuando se firmó el Tratado de Locarno (1925), Alemania ingresó en la Sociedad (1926) y se firmó el Pacto Briand-Kellogg (1928). Sin embargo, cuando la situación internacional se enturbió tras la depresión de 1929, la Sociedad de Naciones se mostró totalmente incapaz de mantener la paz.

¿Cuáles fueron las razones del fracaso de la Sociedad de Naciones?

Por un lado, la ausencia de potencias clave en el concierto mundial. EEUU se negó a entrar en 1920 y nunca participó. La URSS fue vetada al principio y solo participó de 1934 a 1939. Alemania no ingresó hasta 1926 y, con Hilter, abandonó la Sociedad en 1993. Japón se marchó en 1933 e Italia en 1936. Por otro lado, la falta de medios económicos o militares para imponer sus resoluciones.

4.2. La difícil aplicación de los tratados

Los tratados que pusieron fin a la primera guerra mundial dejaron un mundo enormemente inestable con múltiples problemas por resolver.

Las tensiones fueron múltiples:

  • Las tensiones en los territorios del antiguo Imperio Austro-Húngaro. Su mejor ejemplo fue la pugna entre Italia y la recién nacida Yugoslavia por Fiume (la actual Rijeka croata). El nacionalismo desatado en Italia ayudó al ascenso del fascismo al poder en 1922.

  • La desintegración del Imperio Otomano. La revolución nacional dirigida por Atatürk consiguió anular las condiciones del tratado de Sèvres y expulsar al ejército griego. La guerra greco-turca (1919-1922) que siguió fue enormemente cruel, más del 20% de la población masculina de Anatolia murió, y concluyó con la victoria turca. Más de un millón de griegos fueron deportados de Anatolia. No hubo, sin embargo, ninguna concesión a Turquía en lo referente a sus posesiones árabes. Gran Bretaña y Francia se repartieron las posesiones del Oriente Medio, siguiendo, a grandes rasgos, lo establecido en el Acuerdo Sykes-Picot.

  • El problema soviético y Polonia. La zona occidental del antiguo imperio zarista vivió una enorme inestabilidad. La debilidad rusa propició que Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania accedieran a la independencia. La recién nacida Polonia se enfrentó a la Rusia comunista en una guerra que concluyó con el Tratado de Riga en 1921. Los soviéticos nunca aceptaron de buen grado las pérdidas territoriales de esta guerra y Stalin lo demostró en los prolegómenos de la segunda guerra mundial.

  • El nuevo poder japonés. Pese a su escasa participación en la guerra, la posición nipona en el Extremo Oriente quedó enormemente reforzada tras la conclusión de la Gran Guerra. Japón se había convertido en la tercera potencia naval del mundo. La nueva situación quedó regulada en la Conferencia de Washington (1921-1922). Los tratados allí firmados ratificaron la superioridad marítima del Reino Unido y EEUU y el poderío naval japonés en el Pacífico.




4.3. La aplicación del Tratado de Versalles: el problema alemán

En 1921, la Comisión de Reparaciones anunció la cantidad total que debía pagar Alemania en concepto de reparaciones: 132.000 millones de marcos-oro. Alemania protestó y dio largas al cumplimiento de los plazos de pago previstos.

En París se fue imponiendo la idea de que había que forzar a Alemania a pagar. Una nueva solicitud alemana de moratoria en julio de 1922 precipitó la decisión del gobierno francés, presidido por Poincaré.

El 11 de enero de 1923, tropas francesas y belgas ocuparon la cuenca del Ruhr, el corazón minero e industrial de Alemania. Ya que Alemania no pagaba, se invadía el país y se cobraban las indemnizaciones mediante la explotación de las riquezas del Ruhr.

La reacción del gabinete alemán fue decretar la resistencia pasiva. Las fábricas cerraron y el gobierno de Berlín sufragó a los huelguistas. La situación llevó a la economía alemana al colapso. Uno de los fenómenos más espectaculares de la historia económica del siglo XX se adueñó de Alemania: la hiperinflación.

La ruina de Alemania no beneficiaba a nadie. Poco a poco se fue imponiendo la convicción de que la cooperación era, para todos, mejor que el enfrentamiento. En febrero de 1924, el canciller alemán Stresemann comunicó al gobierno francés que Alemania estaba dispuesta a firmar con Francia y otros países que pudieran estar interesados un acuerdo que garantizase las fronteras franco-alemanas marcadas en Versalles, incluyendo la zona desmilitarizada. A partir de ese momento las relaciones internacionales entraron en un esperanzador periodo de concordia.

El Tratado de Locarno en 1925, por el que Alemania aceptaba las fronteras occidentales marcadas en el Tratado de Versalles; el ingreso de Alemania el Sociedad de Naciones en 1926; y el Pacto Briand-Kellog de renuncia a la guerra en 1928 fueron los grandes hitos de este corto período de armonía.

La depresión económica de 1929 arrasó esta efímera concordia. Se inició de nuevo el camino hacia un nuevo conflicto general.

5. Las consecuencias económicas de la guerra y de la paz

Las consecuencias económicas de la Gran Guerra fueron trascendentales; las de la Paz también. En términos económicos, la Primera Guerra Mundial y su posguerra supusieron el fin de una época y el comienzo de otra. La que concluyó había tenido entre sus principales características al liberalismo y a la primera globalización. Uno y otra habían venido tomando forma desde mediados del siglo XIX. En la época que se iniciaba, el Estado tendría un papel económico creciente y la globalización interrumpiría su avance.

5.1. Aspectos económicos del esfuerzo bélico

La Primera Guerra Mundial significó una movilización sin precedentes de recursos humanos y materiales. La propia victoria de los Aliados fue en buena medida el resultado de su mayor capacidad para movilizar.


Hacia el final de la Guerra, apoyaban a los Aliados gobiernos que representaban –colonias incluidas- el 70% de la población y el 64% del PIB mundiales. Los Imperios Centrales contaban con recursos mucho más limitados. En 1913, la población de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos por sí sola ya superaba a la de los Imperios Centrales. El PIB de los tres Aliados era más de cuatro veces mayor que el de sus enemigos. Además, durante el conflicto, Gran Bretaña y Estados Unidos, no así Francia, lograron algún crecimiento económico. Lo contrario ocurrió en Alemania y Austria-Hungría.

La planificación económica y otras formas de intervención estatal resultaron imprescindibles para asegurar que los recursos se orientaban hacia el esfuerzo bélico. Los costes directos de la guerra se han evaluado en unos 300.000 millones de dólares, que equivalen a unas seis veces y media la deuda de los Estados europeos entre finales del siglo XVIII y comienzos del XX. La financiación de ese gasto sin abandonar el patrón oro resultó imposible. Dos principios básicos de la ortodoxia liberal fueron, pues, victimas tempranas de la Guerra. No serían las únicas.

5.2. Pérdidas humanas y materiales

La Primera Guerra Mundial alcanzó unas dimensiones nunca antes vistas. Los combates se extendieron a frentes en varios continentes, duraron más de cuatro años y movilizaron a millones de efectivos. Los contendientes usaron todas las armas resultantes de los avances técnicos de fines del siglo XIX y comienzos del XX (cañones de gran calibre y alcance, ametralladores, armas químicas, aviones, tanques, submarinos, automóviles, etc.).

Las pérdidas humanas alcanzaron cifras previamente inimaginables. El coste humano del conflicto debió rondar los diez millones de muertos y el doble de heridos. Estas cifras superan a las de todas las guerras habidas durante el siglo XIX. Si tenemos en cuenta las pérdidas civiles, puede que, incluyendo el déficit de nacimientos, la epidemia conocida como “gripe española” y los genocidios, Europa, excluida Rusia, casi el 10% de los aproximadamente 250 millones de habitantes con que contaba antes de la guerra. En Rusia, la Revolución bolchevique y la guerra civil posterior engrosaron la factura demográfica muy por encima de esa cifra.

En los países que hicieron un mayor esfuerzo bélico los fallecimientos de Adultos en edad laboral alcanzaron proporciones no despreciables: Francia, 7,2%; Turquía y Bulgaria, 6,8%; Alemania, 6,3%. Las pérdidas de capital físico (maquinaria, edificios, infraestructuras, etc.) por destrucciones materiales, interrupción de las inversiones y mantenimiento insuficiente alcanzó a un 3,5% del existente en 1914. Aunque fue mucho mayor en algunos países (Bélgica, Polonia y Serbia) o regiones (Francia septentrional). Las inversiones exteriores, antaño importantes, de Gran Bretaña y Francia se habían reducido sustancialmente. Las de Alemania prácticamente habían desparecido. La flota británica había sido duramente castigada. Con ser graves, las pérdidas humanas y materiales podrían haberse superado mediante la reconstrucción. Sin embargo, ésta se vio dificultada por problemas adicionales.

5.3. La “herencia” financiera de la guerra y la paz

Hacia el final de la Guerra, las finanzas públicas de los países beligerantes se hallaban en serias dificultades. La inflación fue la consecuencia inevitable de un enorme gasto bélico financiado principalmente mediante la emisión de grandes volúmenes de deuda pública y la creación de dinero.

El esfuerzo bélico había implicado la aparición de una gran deuda interaliada. Los Aliados se debían entre sí unos 23.000 millones de dólares en concepto de deudas comerciales. El principal acreedor era Estados Unidos. Los intentos norteamericanos por recuperar esa deuda tropezaban con las dificultades de Francia, el mayor deudor, que a su vez necesitaba de las reparaciones impuestas a Alemania para hacer frente a sus obligaciones de pago internacionales. Así, deudas interaliadas y reparaciones de guerra alemanas estaban estrechamente relacionadas.

La situación financiera de Alemania y los nuevos Estados surgidos de la desmembración del Imperio Austro-húngaro era aun más difícil. Alemania se enfrentaba, además, a unas reparaciones de guerra a todas luces excesivas y a la inestabilidad política de la flamante República de Weimar. Sin incluir las incautaciones de barcos, ganado, materias primas, equipo industrial y activos exteriores, las sanciones impuestas a Alemania por los vencedores ascendieron a 33.000 millones de dólares pagaderos en 42 anualidades. Inicialmente, cada una de ellas equivalía al 5% del PIB alemán. El déficit presupuestario se financió mediante la emisión de dinero. Así, la inflación se agudizó en 1921 y 1922: los precios crecieron desde el nivel 100 en 1914 al 304 en 1918, pasando del 1.301 en 1921 al 14.600 en 1922. A mediados de ese año, un dólar se cambiaba por una cantidad de marcos más de cien veces mayor que en 1914. Alemania pidió una moratoria en el pago de las reparaciones, lo que motivó la invasión del Ruhr por Francia y Bélgica. Alemania respondió apoyando financieramente la resistencia pasiva de la población ocupada. El crecimiento de posprecios aun sería mayor en 1923. La hiperinflación alemana constituye el episodio más llamativo de crecimiento de los precios y de desarticulación en la práctica de un sistema monetario moderno: los precios alemanes se multiplicaron por 1.000.000.000 en ese año. Para entonces un dólar se cambiaba por 4.200.000.0000.000 de marcos.

Tras la implantación por el gobierno alemán de un plan de estabilización en otoño de 1923, la solución definitiva al problema económico y político en que se encontraba la Europa Occidental de post-guerra vino de la mano del Plan Dawes, que ampliaba el plazo para el pago de las reparaciones, reducía las anualidades iniciales y facilitaba el acceso de Alemania al mercado de capitales norteamericano.

5.4. Una breve conclusión: guerra y crecimiento económico

Es difícil determinar el auténtico coste económico de la Primera Guerra Mundial, lo cierto es que con ella se inicia una larga fase de lento crecimiento. Entre 1914 y 1950, el PIB per capita en Europa creció menos que antes de la Gran Guerra o después de la Segunda Guerra Mundial. El retorno a la “normalidad” de la “belle époque” pre-bélica resultó mucho más complicado de lo que se pensaba. De hecho, en sentido estricto, nunca llegó a producirse.