LA ESCULTURA ROMANA: EL RELIEVE HISTÓRICO-NARRATIVO


EL RELIEVE HISTÓRICO-NARRATIVO
Se trata del género que mejor representa el afán de gloria e inmortalidad del pueblo romano. La vieja costumbre de conmemorar los triunfos del guerrero y el deseo de eternizarlos en piedra, alcanza con el relieve su máxima expresión. Se trata, pues, de un género al servicio de la propaganda. Manifiesta, además, el aprecio de los romanos por la historia, que fue cultivada por numerosos autores.
El relieve narrativo estará presente en numerosas construcciones, subordinado a ellas, y siempre con carácter ornamental y propagandístico. Arcos de triunfo, columnas conmemorativas, sarcófagos, altares públicos, etc. serán el mejor soporte para este género.
En el planteamiento general romano se aprecia la huella griega, el origen helenístico. Pero el romano se caracteriza por la utilización de efectos pictóricos como la perspectiva, para crear efectos de profundidad; en esto se aleja de los fondos planos del relieve griego. Los personajes colocados en diferentes planos y la introducción de elementos paisajísticos dotan al relieve romano de profundidad, pudiendo afirmarse que responde a una concepción pictórica. Su influencia será enorme en el relieve renacentista.
Aunque el relieve ya se utilizaba durante la época republicana, va a ser en la época imperial cuando alcance su máximo desarrollo, vinculado a la construcción de monumentos conmemorativos.

Las obras más importantes de este género son:

· Los relieves del ARA PACIS DE AUGUSTO. Obra realizada para conmemorar la pacificación de las provincias de Galia e Hispania llevada a cabo por el emperador Augusto. En los frisos laterales se representa la procesión de la familia imperial y otras personalidades (magistrados, senadores, sacerdotes, etc.), que desfilan silenciosamente, imbuidos de una severa gravedad. La perspectiva permite representar de forma jerarquizada a estos personajes; en un primer plano los principales, en planos inferiores los secundarios. Las figuras, aunque algo idealizadas, están individualizadas, pudiéndose distinguir a Tiberio, Augusto y a su esposa Livia. El nuevo gusto por el mármol, las formas del relieve y los detalles de la vestimenta, definen el clasicismo propio de estos primeros tiempos del imperio. Esta obra recuerda los frisos del Partenón realizados por Fidias en el s. V a de C.

Los relieves de los ARCOS DE TRIUNFO:
· Los relieves del ARCO DE TITO (s. I), en Roma. Son la mejor expresión del carácter narrativo y propagandístico de este género escultórico. Representa la entrada de las tropas romanas en la ciudad de Jerusalen (Palestina) portando el candelabro de los siete brazos. Técnicamente hay que destacar la utilización de diferentes planos de forma escalonada, creando el efecto de aire interpuesto. El realismo y la ilusión espacial son las notas características de esta obra.
· Los relieves del ARCO DE CONSTANTINO (s. IV), en Roma. La decadencia de la escultura durante la época bajoimperial también se manifiesta en este género. La utilización de relieves extraídos de obras anteriores no puede ocultar la pobreza y el agotamiento estético: monotonía compositiva, personajes yuxtapuestos, acusada isocefalia, pobre modelado y pliegues duros. Estos rasgos son la manifestación de una clara tendencia a la conceptualización que se consolidará en la época bizantina.

Los relieves de LAS COLUMNAS CONMEMORATIVAS:
· La obra cumbre es la COLUMNA TRAJANA (s. II), en Roma. Representa la perfecta integración del relieve en una columna. Se trata de un relieve continuo desarrollado de forma helicoidal, que representa las campañas del emperador Trajano contra los dacios. La ilusión de espacio queda sacrificada en esta ocasión por el interés narrativo. El Horror vacui hace que toda la superficie esté esculpida. La obra constituye una crónica gráfica, un reportaje. El tratamiento plástico presenta un inusitado impresionismo, la composición y la representación responde al tipo popular y realista, alejada del idealismo helénico. La obra posee un carácter cinematográfico: representación temporal dentro de la representación espacial.

Los relieves funerarios de LOS SARCÓFAGOS:
· a partir del s. I se generaliza la inhumación como forma de enterramiento, por lo que los SARCÓFAGOS empezarán a utilizarse para los enterramiento entre los personajes importantes. El relieve jugará aquí el mismo papel ornamental y memorístico. Al principio eran simples medallones grabados y después composiciones continuas labradas en la superficie frontal del sarcófago, dividiendo el friso mediante columnas en varios nichos. Son composiciones planas. Se representaban temas míticos relacionados con la vida de ultratumba o escenas asociadas a la vida del difunto. Ejemplo de esta tipología es el SARCÓFAGO LUDOVISI, que representa la batalla entre soldados romanos y dacios, del año 260. En ocasiones los relieves son sustituidos por una estatua yacente del difunto sobre la tapa, a la manera etrusca. También por influencia etrusca se emplean guirnaldas, símbolo de la inmortalidad. Estos sarcófagos tendrán una enorme trascendencia, por cuanto servirán de modelo a los cristianos.


texto sobre los relieves del Ara PacisLas tres primeras placas, muy incompletas, estaban ocupadas por los doce lictores que acompañaban a Augusto a todas partes. La cabeza de Augusto, velada, se encuentra en el límite de las placas 3 y 4, mirando a la izquierda y extendiendo el brazo derecho probablemente hacia una arqueta de incienso que le ofrecía un acólito. A su espalda un magistrado no identificado. Detrás, en primer plano, los tres flámines maiores con el gorro de cuero. Con ellos, pero en segundo plano, otro sacerdote con aspecto mayor. Era Sexto. Apuleyo, cuñado del Emperador. El joven que está a su izquierda lleva la varita que llevaban los flámines cuando se dirigían al sacrificio. Lo sigue un joven con la cabeza velada y un hacha sacrificial al hombro. Al portador del hacha lo sigue Agripa, con la cabeza velada, quizá como Pontífex Maximus. Lo acompaña un niño que lo coge de la toga, quizá un príncipe oriental a juzgar `por su melena y por el aro que la ciñe. La mujer que está detrás le apoya una mano en la cabeza y la elegante señora que la sigue en primer plano es Livia,. Coronada de laurel, como Augusto. Escolta a la emperatriz el mayor de sus hijos, Tiberio, a quien siguen, en primer plano Antonia Minor, la hija de Octavia y marco Antonio, y su marido Druso. Entre ellos se encuentra su hijo Germánico, de dos años entonces."
BLANCO FREJEIRO,A : Roma imperial. En Historia del Arte. Vol 13. Historia 16. Madrid 1989, pág 132-133