Isabel la Católica

En el artículo de Isabel la Católica hablaremos sobre:
  • Infancia de Isabel
  • Enrique IV
  • Fernando, rey de Sicilia y Príncipe de Gerona
  • Isabel, reina de Castilla
  • Muerte de la reina

Infancia de Isabel

Isabel I de Castilla también conocida como Isabel la Católica, nació en el Madrigal de las Altas Torres (Castilla) el 22 de abril de 1451 y muere en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504. Pertenecía a la Casa Real de Trastámara, sus padres fueron Juan II de Castilla e Isabel de Portugal.
Anteriormente, Juan II había estado casado con María de Aragón y tuvieron un hijo, quien sería Enrique IV. Después nació Isabel y dos años más tarde, nació su hermano Alfonso del matrimonio con Isabel de Portugal.
Enrique IV fue coronado, cuando ella tenía sólo tres años él ya se había convertido en Rey de Castilla (1454). Mientras él subía al trono, ella se marchó junto su madre y su hermano a Arévalo pero ésta no fue una situación fácil ya que su madre comenzó a tener episodios de locura.
Años más tarde Alfonso y Enrique IV se encaran y, en 1468 muere Alfonso, a pesar de que se creía que había muerto de peste el médico no encontró indicio ninguno de la enfermedad por lo que se creyó que pudo ser envenenado.

Enrique IV

Enrique IV, su hermano, era considerado un hombre débil e indeciso que no era válido para gobernar un reino como el de Castilla. También conocido como “El Impotente”.
Los consejeros de Enrique IV le instaron para reconocer a su hija como futura heredera del reino cuando las disputas con Isabel comenzaron a ser más fuertes, pero la realidad es que se creía que era una hija ilegítima, concretamente hija de Enrique Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque.
Finalmente reconoció a Isabel como la heredera del trono en el pacto de los Toros de Guisando en 1468 en el que ella era proclamada como Princesa de Asturias pero también, se llega al acuerdo de que él será quien dé el visto bueno a su futuro consorte.
Desde entonces Enrique IV busca de forma constante pretendientes para Isabel, pretendientes que le reporten beneficios personalmente sin importarle con quién la casaría, como Carlos Príncipe de Viana, el rey Alfonso V de Portugal, el Duque de Guyena hermanos de Luis XI de Francia

Fernando, rey de Sicilia y Príncipe de Gerona

Mientras Isabel tenía que enfrentarse a sus diferentes pretendientes, Juan II de Aragón intentó negociar la boda de su hijo Fernando con Isabel.
Los consejos de ella lo consideraron el mejor pretendiente con sólo un inconveniente, les unía un lazo familiar ya que ambos eran primos (sus abuelos, Fernando de Antequera y Enrique III, eran hermanos) por lo que sería necesario previamente una bula papal.
A pesar de los intentos que se llevaron a cabo para que el Papa firmara la bula, nunca firmó ya que temía las consecuencias que esto podía acarrearle con Enrique IV, pero envió a don Rodrigo Borgia a España para facilitar este enlace con una supuesta bula del anterior papa Pío II a favor de Fernando, para que pudiera contraer matrimonio con quien deseara a pesar de los lazos familiares de 3º grado.
Todo esto se debía a que Isabel jamás accedería a casarse sin el permiso del Papa ya que era muy religiosa.
Finalmente, el 5 de marzo de 1469, Isabel escapa de Ocaña donde era vigilada por Juan Pacheco y Fernando, rey de Sicilia y Príncipe de Gerona, atravesó Castilla disfrazado de mozo y el 19 de octubre de 1469 se casan en el Palacio de los Vivero de Valladolid.

Isabel, reina de Castilla

A pesar de que Enrique IV intentó desheredar a Isabel y nombró como sucesora a su hija Juana, parte de la nobleza apoyó a Isabel por lo que tras las disputas se convirtió en reina de Castilla (1474) basándose en el Tratado de los Toros de Guisando. Tras la Guerra de Sucesión Castellana que transcurrió entre 1475 y 1480.
Fue considerado una madre recta y severa, haciendo entender a sus hijos que eran hijos de reyes por lo que debían de comportarse como tal, todo ello sin dejar de cuidarles y protegerles.
Durante el reinado de Isabel tuvo lugar la Reconquista donde ella ocupó un lugar clave como en la rendición de Granada. Era una mujer que hacía emanar su fuerza y sus valores a todos aquellos quienes la veían, tanto es así que el rey Fernando le pidió que apareciera una vez ante las tropas y su visión les revitalizó a todos. El Papa les reconoció como los Reyes Católicos.
También apoyó a Cristobal Colón, el establecimiento de la Santa Inquisición (1480), la unificación religiosa de la Corona Hispánica (conversión obligada de los musulmanes y judíos), la evangelización de los indígenas, etc.

Muerte de la reina

Antes de morir Isabel vivió momentos dolorosos con sus familiares: la muerte de su único hijo varón, la locura de su hija Juana, la muerte de su primogénita, entre tantos otros desastres que no hicieron que perdiera su fe en Dios.
Murió finalmente el 26 de noviembre de 1504 en el Palacio Real de Medina del Campo, Valladolid. Sus restos fueron más tarde traslados a la Capilla Real de Granda junto con los de Fernando el Católico.