El Despotismo Ilustrado: Principales Características

Al iniciarse el siglo XVIII, prácticamente todos los países de Europa, casi con la única excepción de Inglaterra, se gobernaban con la monarquía absolutista, cuyos principios básicos habían sido reforzados en la Francia de Luis XIV, y podrían resumirse en tres: centralización, unidad y omnipotencia del rey. A mediados de siglo, algunos monarcas europeos y sus consejeros se sintieron atraídos por un nuevo sentido de la política y del gobierno que, en parte, se derivaba de la Ilustración, motivo por el cual recibió el nombre de absolutismo o despotismo ilustrado.

La Ilustración

La faceta de la Ilustración que más atrajo a los reyes y sus ministros ilustrados fue el pensamiento racionalista, que les permitía renovar los sistemas económicos, especialmente los financieros, con el fin de conseguir más dinero para el Estado, al mismo tiempo que se mejoraba la situación económica y social de los súbditos del monarca. El despotismo ilustrado llevaba en su seno profundas contradicciones, lo que a la larga explicaría el estallido revolucionario de finales del siglo.
Por un lado, los monarcas querían suprimir los privilegios de la nobleza y del clero, haciendo que estas clases sociales, ricas poseedoras de tierras, contribuyesen con impuestos, pero no deseaban, a su vez, perder el apoyo político que prestaban al Estado absolutista la Iglesia y los nobles. El despotismo ilustrado pretendía hacer la revolución económica y social desde el poder, según los dictados de la razón.
Se citaba una frase muy expresiva para definir esta actitud: «Todo para el pueblo, pero sin el pueblo», y se establecieron unos principios básicos: fundación de sociedades que elevaran el nivel cultural del pueblo y contribuyeran a una transformación económica; ensalzamiento del trabajo, estableciendo una nueva valoración social, en la queel ocio era criticado, y las reformas debían ser realizadas por una minoría dirigente, que rodeaba a los reyes, sin permitir que el pueblo tomara decisiones.