The Odyssey Initiative, en busca de la escuela del siglo XXI



Todd Sutler era un bien aleccionado depredador financiero de Wall Street que dejó su trabajo para seguir su vocación. Reconvertido en profesor de Brooklyn, se ha propuesto luchar contra la mala imagen del sistema educativo estadounidense. Pretende subsanar errores y eliminar también ciertos prejuicios que considera injustos a través de The Odyssey Initiative. Gracias a Kickstarter acaba de iniciar un viaje por los cincuenta estados del país, junto a sus dos compañeras Michelle Healy y Brooke Peters.
Sutler va a visitar colegios e institutos donde las cosas se están haciendo bien. Una vez empapados de su buen hacer, Sutler y su equipo intentarán aplicar lo aprendido y crear un modelo abierto de una escuela pública propia del siglo XXI, construyendo un nuevo centro educativo en Nueva York.
No importa si son centros públicos o privados ni el lugar en donde se encuentren. Lo imprescindible es conocer de primera mano aquellas aulas que sirvan de ejemplo académico. Todd Sutler, Michelle Healy y Brooke Peters, los tres profesores de primaria de la Community Roots Charter School, analizarán el contexto de cada escuela que visiten, asistirán a varias jornadas lectivas y se entrevistarán con sus responsables. Luego lo analizarán en su blog diario y lo compartirán colgando imágenes y vídeos en su web, organizando la información en una línea temporal y en un gráfico territorial por estados.
Su principal recurso consiste en centrarse en lo constructivo: “Queremos ser mensajeros de aquellos ejemplos exitosos, dedicar un año a mejorar como profesores y a crear una fuente de información para otros profesores que sea gratuita, objetiva y universal”, anuncia el impulsor de esta iniciativa. Aún recuerda a un profesor de sus años de instituto, Cossimo Falavaro, “el primero en toda mi trayectoria académica que fue capaz de enseñarme a analizar la historia desde un prisma no exclusivamente occidental”.
Lo que buscan estos transeúntes académicos es que sus alumnos tengan más de un docente al que recordar para toda la vida. Y que a partir de The Odyssey Initiative se empiece a apagar el piloto automático a la hora de enfocar las clases, que se dé ese espacio a la innovación, en donde aprender no signifique memorizar y sí explorar. Otro deseo, aún más complicado de conseguir, es la de una educación que cuente con una financiación más equitativa para garantizar realmente la igualdad de oportunidades en todas las áreas del país.
El proyecto tiene un objetivo secundario, el de reivindicar un sistema educativo al que se le está juzgando en exceso basándose en generalidades, opina Michelle Healy. “Se ha dibujado en los últimos años un retrato equivocado, ajeno a lo que ocurre con la mayor parte de los educadores estadounidenses -asegura-. Por eso es también imperativo que la gente tenga la oportunidad de descubrir el cuidado con el que se educa a sus hijos en muchos de los casos y que ese ejemplo se extienda lo más posible“. Para ello se ha sumado al equipo la documentalista Nikki Heyman, quien registrará con su cámara este viaje a través de las aulas estadounidenses.