4. LA CRISIS DE 1898 EN ESPAÑA Y SUS CONSECUENCIAS.

INTRODUCCIÓN

La muerte temprana de Alfonso XII, el 26 de noviembre de 1885, abrió paso a la Regencia de su esposa Mª Cristina de Habsburgo (1885-1902). Durante este periodo se consolidó el sistema canovista y se produjo una importante liberalización del régimen gracias a una legislación avanzada: Ley de Asociaciones (1887), Código civil (1889) y establecimiento del jurado y del sufragio universal (1890); sin embargo la práctica del caciquismo siguió presente en la vida política española y la oposición al sistema se hizo patente con la recuperación de los partidos republicanos, el nacimiento de los partidos nacionalistas y la organización del movimiento obrero, que aunque estuvieran fuera del sistema , cada vez se hacían más importantes.
La Regencia tuvo que afrontar la primera gran crisis del sistema: la crisis del 98, que se identificó con las guerras de independencia de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) y que supuso no solo la pérdida de éstas sino la primera crítica seria del sistema por parte de políticos e intelectuales.

4.1.- CONTEXTO INTERNACIONAL

Para entender la crisis del 98, debemos enmarcar el proceso de independencia de las colonias españolas no sólo dentro de las crisis internas que sufre España (inestabilidad política hasta 1874 y carencia de una política colonial clara) sino dentro del contexto internacional, del momento marcado por el nuevo imperialismo protagonizado por los países más desarrollados (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Estados Unidos y Japón). Estos países ven en el dominio de nuevos territorios la única posibilidad de consolidar el sistema capitalista y su prestigio en el mundo.
Territorios de África y de Asia serán apetecidos por los países europeos que están realizando su segunda revolución industrial; Gran Bretaña y Francia dominarán gran parte de los dos continentes y solucionarán diplomáticamente sus diferencias. En América, la influencia económica de Estados Unidos se hace sentir en el sur del continente y en la zona del Caribe; en los años 60 del siglo XIX deseará también el dominio político. Las guerras de independencia de Cuba le brindan una oportunidad que no desaprovecharán.
España, una potencia de segundo orden, queda fuera de cualquier reparto colonial importante (la política española fue claramente aislacionista "de recogimiento"). Su preocupación en esos momentos fue: mantener sus últimas colonias en ultramar, especialmente Cuba a la que la unían lazos económicos y culturales muy fuertes e intervenir en el norte de África.

4.2.- LAS GUERRAS COLONIALES

4.2.1.- las colonias antes de 1895
Tras la pérdida de la América continental en el primer tercio del s. XIX, los restos del imperio español se reducían a: las islas de Cuba y Puerto Rico en el Caribe y a las Filipinas en el Pacífico.
En la segunda mitad del s. XIX se iniciará el proceso de independencia de estos territorios, un proceso al que los diferentes gobiernos no supieron darle solución. La gran preocupación de los gobiernos del Sexenio Democrático (cuando se inició la primera guerra de independencia de Cuba) y de los gobiernos de la Restauración fue mantener a toda costa la soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en vez de promover soluciones políticas de carácter autonomista que satisficieran las demandas de la burguesía criolla (que se sentía relegada en la toma de decisiones sobre sus islas)
La primera Guerra de independencia cubana (1868-78) finaliza con la Paz de Zanjón, pero esto no significó la solución del problema, sino su aplazamiento. El tratado prometía unas nuevas condiciones políticas y administrativas, el fin de la esclavitud y una amnistía. Sin embargo el cumplimiento de lo pactado se hizo lentamente, la esclavitud sólo fue abolida en 1886 y las primeras tentativas de dotar a Cuba de instituciones de gobierno autonomistas llegaron tarde, en 1893.
Desde 1878, los exiliados cubanos, entre ellos José Martí apuestan por la independencia. Esta tendencia se organiza en la isla en torno a los amnistiados de la guerra y en EE.UU. en torno al Partido Revolucionario Cubano fundado por el poeta e intelectual cubano José Martí en 1892 defensor de una república independiente cubana. La independencia contará con muchos apoyos tanto en ciertos sectores sociales cubanos como en los EE.UU. que veía el fin del imperio español como una posibilidad para extender su influencia política en la zona
Los intereses económicos de EE.UU. en la isla eran muy importantes y las compañías azucareras y la opinión pública respaldaban la ayuda americana a los cubanos. Primero fue un apoyo diplomático, presionando al gobierno español para que abandonara la isla; después de 1891 cuando la ley de aranceles prohibió a los cubanos el comercio libre en la zona (el comercio del azúcar con EE.UU. era mucho más importante que con España: el 91% del azúcar se exportaba a EE.UU.) se convirtió en un apoyo material a los insurgentes.
4.2.2.- La segunda guerra de independencia cubana
Los problemas seguían pendientes y los proyectos autonomistas defendidos por Antonio Maura - ministro de Ultramar en 1893 en el gobierno de Sagasta- no salían adelante en las Cortes. A esta situación de poco entendimiento político se unió un fuerte malestar social provocado por la caída del precio del azúcar. Un sector de los cubanos ven como una salida la sublevación contra España.
La guerra se iniciaba el 25 de febrero de 1895, el levantamiento fue organizado desde el exilio por José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo que regresaron a la isla. De nuevo el levantamiento comienza en el este con el grito de Baire. Martí muere en los inicios de la guerra (mayo de 1895) y la dirección queda en manos de Antonio Maceo que organiza el primer gobierno provisional. Las fuerzas rebeldes (los mambises), bien organizadas cuentan con el apoyo popular y con la ayuda velada de EE.UU., que envía regularmente armas que la marina española es incapaz de interceptar. El ejército español, por el contrario tuvo que enfrentarse no sólo a la guerrilla sino a la manigua (selva), a las lluvias y a las enfermedades.
España envía de nuevo a Martínez Campos para pacificar la isla. Su política de concesiones y su negación a utilizar medidas represivas no contó con el apoyo de la oligarquía cubana partidaria de la guerra; por ello es sustituido por el general Valeriano Weyler en 1896. Este reforzó el ejército y para desmoralizar a la guerrilla inicia una política de concentración de campesinos (ancianos mujeres y niños) en lugares determinados y vigilados por guarniciones españolas (centros de internamientos de civiles). Estas fuertes medidas represivas fueron condenadas por EE.UU. que desde 1896 preparaba desde la prensa una posible intervención en la isla para acabar con el conflicto y salvaguardar los intereses de las familias norteamericanas asentadas allí.
Los motivos de los estadounidenses para intervenir en el conflicto y expulsar a los españoles de Cuba eran de carácter económico y estratégico Su proyecto de dominio de la zona era obstaculizado por una Cuba española; de la misma forma quería intervenir en la zona del Pacífico, tenían intención de penetrar en los mercados chinos.
Los americanos habían iniciado negociaciones para comprar la isla y en 1896 el presidente William McKinley vuelve a intentarlo, pero el gobierno español lo rechazó. Presionado por algunos sectores y por la prensa americana intervendrá de forma directa en la guerra.
En diciembre de 1896 muere en combate Antonio Maceo, se vislumbra un pronto final pues sin este líder indiscutible se podría negociar la paz, conceder la autonomía y evitar la intervención de EE.UU. Sin embargo, la lucha prosigue y los rebeldes se hacen cada vez más fuerte en la zona occidental. En 1897 se concede la autonomía, pero esta llega muy tarde. Los cubanos sólo desean la independencia y la intervención de EE.UU. no se haría esperar.
4.2.3.- las guerras de independencia en Puerto Rico y Filipinas
Entre 1896 y 1897 también se produjeron rebeliones en Filipinas y Puerto Rico por no atender a sus peticiones autonomistas En Filipinas el movimiento separatista estuvo liderado por José Rizal, líder de la Liga Filipina. Se controla rápidamente la insurrección después de la detención y fusilamiento de su líder; en 1897 llegan a unos acuerdos, rotos posteriormente por el sector radical de independentistas (Katipunan). En Puerto Rico, la actividad del movimiento fue muy escasa.

4.3- La guerra con Estados Unidos

La explosión del Maine (15 de febrero de 1898), un acorazado anclado en la bahía de La Habana, para proteger las vidas y las propiedades americanas, sirvió de disculpa para la intervención (murieron 260 miembros de la tripulación y EE.UU. culpó de la explosión a España). La guerra con EE.UU. era ya inevitable. La política expansionista e intervensionista diseñada desde los años 60 por este país se ponía en marcha en una zona que consideraba de su dominio.
El 25 de abril se declara la guerra y se produce el envío de la escuadra americana que llega por el este y bloquea el puerto de Santiago de Cuba desde mayo del mismo año. La escuadra española al mando del almirante Cervera sale al encuentro de la americana para defender el puerto El 3 de julio pasó lo inevitable, fueron derrotados los españoles. Ocurrió lo que Cervera había comunicado a sus jefes políticos en Madrid. Los españoles capitularon en esta ciudad el 12 de julio. Las diferencias entre las dos armadas eran abrumadoras. El coloso americano acababa con un país que no jugaba ningún papel en la política internacional y que no contaba con apoyos internacionales.
EE.UU. no sólo interviene en Cuba sino también en Filipinas y derrotan a las tropas españolas en la batalla de Cavite (1 de mayo de 1898). La resistencia de Manila se prolongó hasta el mes de julio.
El diez de diciembre de 1898 se firma la paz en París. España renunciaba a sus últimas colonias: Cuba se constituye como república independiente pero con fuerte influencia de EE.UU., pues podía controlar los tratados que firmase, intervenir militarmente y reservarse el derecho de instalar bases en la costa cubana (en 1903 le cedía la base militar de Guantánamo); Puerto Rico (ocupada por los americanos, hoy es un estado asociado), Filipinas (que hasta 1946 no logró su independencia) e islas de Guam (hoy pertenece a EE.UU.). En febrero de 1899 vende a Alemania las islas de Marianas, Carolinas y Palaos.
España puso fin, de esta forma, a su imperio colonial. Estas pérdidas tendrán graves consecuencias en el interior del país.

4.4.- Consecuencias de la crisis del 98

. Las consecuencias del desastre del 98 van mucho más allá de las meras pérdidas territoriales ya señaladas
a) pérdidas demográficas: 60.000 soldados españoles murieron entre 1895 y 1898, muchos de ellos por enfermedades infecciosas. La mayoría pertenecían a familias pobres, las que no podían pagar las quintas.
b) la economía española no se sintió muy afectada y si bien la industria catalana perdió un mercado para sus productos y unas materias primas baratas (café y azúcar) la repatriación de capitales sirvieron para el desarrollo industrial de nuevos sectores.
c) críticas profundas al sistema:
-- desde la clase política gobernante que ve la necesidad de democratizar el país desde arriba (Maura y Canalejas)
-- desde los intelectuales regeneracionistas, como J.Costa, critican el sistema de la Restauración por corrupto y fraudulento y proponen para cambiar la situación programas basados en la reorganización política, la dignificación de la vida parlamentaria, la reforma educativa, la acción orientada a la ayuda social y en definitiva una política encaminada al bien común y no en beneficio de los intereses de la oligarquía
d) fortalecimiento de los nacionalismos catalán (Lliga Regionalista desde 1901) y vasco (PNV) y en menor medida el gallego y el valenciano.
e) nacimiento de un movimiento literario conocido como "generación del 98": Pío Baroja, Azorín, Unamuno y Valle Inclan reflexionaran sobre los problemas de España y sus posibles soluciones.
f) el desprestigio militar derivado de la dureza de la derrota, era evidente que las fuerzas armadas no estaban preparadas para un conflicto de estas características. El ejército salió muy dañado lo que traería graves consecuencias para el futuro.
g) se sustituyó la presencia en ultramar con una mayor atención al n. de África, con consecuencias también importantes en el futuro.
En resumen, el pesimismo se adueñó de la sociedad española. España había perdido sus últimas colonias en un momento de revitalización del imperialismo europeo y americano y el gobierno aparecía como el responsable de la catástrofe, por ello se vio la necesidad de importantes cambios en las condiciones de vida de los españoles y en su educación; en la organización social, económica y en su política interior y exterior. Sólo con cambios profundos se podría recuperar el prestigio perdido. En 1902, Alfonso XIII es declarado mayor de edad y comienza su reinado. Los intentos de cambios y modernización se van a producir pero tendrá muchos problemas por resolver y es durante su reinado donde se producirán las crisis más importantes del sistema de la Restauración.