2.- Manifiesto conjunto UGT-CNT (1917)

TEXTO 2: MANIFIESTO CONJUNTO UGT-CNT.
(Madrid, 27 de marzo de 1917)
“Mas, a pesar de nuestras advertencias serenas, de nuestras quejas metódicas y reflexivamente fundamentadas y de nuestras protestas, tal vez más prudentes y mesuradas de lo que exige la agudeza de los dolores que el país padece, es lo cierto que cada día que pasa representa para el proletariado una agravación creciente de la miseria ocasionada por la carestía de las subsistencias y por la falta de trabajo.
[...] El proletariado organizado ha llegado así al convencimiento de la necesidad de la unificación de sus fuerzas en una lucha común contra los amparadores de la explotación erigida en sistema de gobierno. Y respondiendo a este convencimiento, los representantes de la Unión General de Trabajadores y los de la Confederación Nacional del Trabajo han acordado por unanimidad:
Primero. Que en vista del examen detenido y desapasionado que los firmantes de este documento han hecho de la situación actual y de la actuación de los gobernantes y del Parlamento; no encontrando, a pesar de sus buenos deseos, satisfechas las demandas formuladas por el último congreso de la Unión General de Trabajadores y Asamblea de Valencia, y con el fin de obligar a las clases dominantes a aquellos cambios fundamentales de sistema que garanticen al pueblo el mínimum de las condiciones decorosas de vida y de desarrollo de sus actividades emancipadoras, se impone que el proletariado español emplee la huelga general, sin plazo definido de terminación, como el arma más poderosa que posee para reivindicar sus derechos.
Segundo. Que a partir de este momento, sin interrumpir su acción constante de reivindicaciones sociales, los organismos proletarios, de acuerdo con sus elementos directivos, procederán a la adopción de todas aquellas medidas que consideren adecuadas al éxito de la huelga general, hallándose preparados para el momento en que haya de comenzar este movimiento.”
La Correspondencia de España. Madrid, 28 de marzo de 1917.





Este texto es un fragmento del manifiesto conjunto de la UGT y la CNT escrito por los dirigentes de ambos sindicatos el 27 de marzo de 1917 en Madrid y publicado en La Correspondencia de España un día después de la creación del mismo. En éste, miembros de UGT y CNT se unen para convocar una huelga a favor de los derechos de los trabajadores y pedir al gobierno que mejore su situación, ya que las consecuencias de La Primera Guerra Mundial y la burguesía no ayudaban a su mejora.
Por su naturaleza, presenta una forma histórico-circunstancial de contenido sociopolítico proveniente de una fuente primaria/directa. Escrito en marzo de 1917, estando en plena crisis la Restauración del sistema canovista durante el reinado de Alfonso XIII, este texto consta de autoría colectiva, UGT; Unión General de Trabajadores, sindicato socialista cuya creación fue impulsada en 1888, que elaboró un programa que defendía la negociación colectiva entre obreros y patrones y la huelga, y CNT; Confederación Nacional del Trabajo, sindicato anarquista fundado en 1910 y anteriormente llamado Solidaridad Obrera (1907), favorable a la lucha revolucionaria cuya ideología se basaba en la independencia del proletariado (apolítico). Tiene alcance general cuya finalidad es reivindicar los derechos de los trabajadores ante la opinión pública y el gobierno.
La idea principal que recoge el texto es el manifiesto de UGT y CNT en el que se impone una huelga general como arma más poderosa para solucionar las miserias de las clases populares. En el primer párrafo se comenta que a pesar de las advertencias y quejas de los sindicatos al gobierno, la miseria que sufre el proletariado es cada vez mayor, ocasionado por el paro y la subida de los precios.
Más adelante se expone la necesidad de unión de las dos fuerzas sindicalistas más importantes: CNT (anarquistas) y UGT (socialistas), donde se acuerda que debido a la situación de paro y subsistencia, viendo la actuación del gobierno de no satisfacer las condiciones de una vida más digna al proletariado, se impone una huelga general para reivindicar sus derechos, procediéndose a adoptar todas aquellas medidas que se consideren adecuadas y necesarias para el éxito de la misma.
En 1888, los socialistas impulsaron la creación de un sindicato socialista, la Unión General de Trabajadores. Era un sindicato de masas que englobaba a todos los sectores de la producción y se organizaba en secciones de oficios en cada localidad. Elaboró un programa en el que defendía la negociación colectiva entre obreros y patrones y la huelga. En 1907 las corrientes anarquistas fundaron Solidaridad Obrera, que posteriormente, en 1910, se dio a conocer como Confederación Nacional del Trabajo (CNT); su objetivo era extenderse por toda España, era favorable a la lucha revolucionaria cuya ideología se basaba en la independencia del proletariado (apolítico) y sus líderes fueron Peiró, Pestaña y Seguí. Los dos sindicatos iniciaron sus contactos para pedir al Gobierno el abaratamiento de los productos de primera necesidad. Cuando se pudo conseguir algo al respecto, Eduardo Dato sustituye a Romanones y no se sintió obligado a cumplir la promesa de su antecesor. Fue entonces cuando los sindicatos decidieron ir a la huelga pacífica por todo el país, la cual se inicia en Valencia con la huelga de los ferroviarios, extendiéndose por Madrid, Barcelona, Vizcaya y Asturias.
Después de la Primera Guerra Mundial, en España se vivió una crisis económica generalizada que provocó un aumento de la conflictividad social y un fuerte desarrollo del sindicalismo.
En agosto de 1917 se produjo en toda España la convocatoria de una huelga general ante la pésima y mísera situación económica del país, debido, en parte, al impacto negativo de la Primera Guerra Mundial (en la que España no participó). Por primera vez en su historia, participaron conjuntamente los sindicatos UGT y CNT. En esta huelga, en la que se produjeron numerosos incidentes, hubo un gran número de muertos y detenidos. La represión por parte del gobierno fue muy dura. La huelga fue un fracaso debido a las desavenencias internas entre la UGT y la CNT, que a pesar de compartir algunos puntos en común, presentaban objetivos y tácticas muy diferentes. Los anarquistas deseaban la abolición del Estado con todas sus instituciones (gobierno, ejército, policía…), la supresión de la propiedad privada y la defensa del colectivismo. También defendían la revolución violenta. Los socialistas eran partidarios de participar en el sistema, y se centraron en reivindicaciones laborales, preocupados por mejoras en salarios, horarios y condiciones de trabajo. También fracasó por la no participación del campesinado, la dura represión del ejército, la oposición a la huelga por parte de los republicanos, nacionalistas, etc.
Finalmente, los propios miembros del comité de huelga, entre los que se encontraban los socialistas Besteiro y Largo Caballero, fueron condenados a cadena perpetua aunque recuperaron la libertad al año siguiente (en 1918 hubieron elecciones) cuando fueron elegidos diputados y las cortes les concedió la amnistía.
El miedo a una revolución social influenciada por la revolución rusa de este mismo año (1917) hizo que los huelguistas tampoco tuvieran apoyo de los reformistas parlamentarios; sin embargo, y pese al balance negativo por el elevado número de muertos y heridos, el movimiento huelguístico fortaleció al sindicalismo socialista y agravó la quiebra definitiva del sistema de la Restauración.
Como conclusión, cabe destacar los cambios sociales que provocó el movimiento obrero, tanto socialista como anarquista; ya que ambos, según avanzaba el tiempo, aumentaba el número de miembros de sus organizaciones.
Sin embargo, estos incidentes no lograron acabar con el sistema político de la época, el cual se mantuvo pese a la continua tendencia degenerativa en la que se encontraba como consecuencia de su flexibilidad por y para los cambios sociales que tenían lugar en España. Esta situación cambiaría poco más tarde con el golpe de estado llevado a cabo por el general Primo de Rivera.