Tema 13: La II República



A)INTRODUCCIÓN

El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República española. El nuevo régimen fue recibido con gran estusiasmo popular y grandes esperanzas: se abría una oportunidad para democratizar el sistema político, modernizar el país e iniciar grandes reformas socioeconómicas.

Sin embargo, fue un período de inestabilidad política y conflictividad social:
  • Por un lado nacía en un contexto difícil en el ámbito internacional, justo tras la crisis económica de 1929 y en pleno auge de los fascismos.
  • Por otro, se produjo una reacción enérgica y radical de los sectores conservadores y de derechas (monárquicos, católicos, fascistas) contra la política de reformas.
  • Finalmente, hubo constante la conflictividad interna entre los sectores republicanos, entre la clase media progresista, partidaria de reformas moderadas, y los sectores obreros radicalizados, que exigían reformas profundas y rápidas.

B)LA PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA Y LA CONSTITUCIÓN DE 1931

1.El surgimiento de la República y formación de un gobierno provisional
Las elecciones municipales del 12 abril cambiaron la situación política del país. Aunque globalmente había más concejales monárquicos que republicanos, éstos habían obtenido la victoria en las ciudades y capitales de provincia, precisamente donde el voto era más libre y estaba menos controlado.

Tras conocerse el resultado en muchas ciudades se proclamó  espontáneamente la República y la multitud ocupó las calles. Alfonso XII, desprestigiado por su apoyo a la dictadura de Primo de Rivera, renunció al trono y partió hacia el exilio. Se formó entonces un Gobierno Provisional formado por todos los sectores que habían firmado en 1930 el Pacto de San Sebastián en defensa de la República:
-Los socialistas, con líderes como Largo Caballero, Julián Besteiro o Indalecio Prieto.
-Nacionalistas de izquierda (Esquerra Republicana de Catalunya, liderada por Maciá).
-Republicanos de izquierda (Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo e Izquierda Republicana de Manuel Azaña).
-Republicanos de centro (Partido  Radical de Alejandro Lerroux y Derecha Liberal Republicana de Alcalá Zamora).

El nuevo Gobierno Provisional actuó con rapidez, convocando elecciones a Cortes Constituyentes para junio, a la vez  que se introducían las primeras reformas de urgencia en el ámbito agrario y laboral y se iniciaban las negociaciones con catalanes y vascos para ortorgarles la autonomía.

El nuevo gobierno tuvo que enfrentarse a problemas graves desde el principio:
-La proclamación de la República Catalana por Maciá en abril de 1931 complicó la situación de la recién nacida República. Para evitar la intervención del ejército, el nuevo Gobierno Provisional trató de tranquilizar a los catalanes prometiéndoles una autonomía.
-Graves problemas sociales: multiplicación de las huelgas y los conflictos obreros y campesinos en distintas zonas del país.
-Mala coyuntura económica: El nuevo Régimen creó una gran desconfianza entre los grandes propietarios de tierras y los empresarios, cuyas inversiones eran decisivas para el mantenimiento de la producción y el empleo. Estó provocó un freno de las inversiones y una fuga de capitales que afectó negativamente a la economía. A ello cabría añadir que la II República coincidió con la crisis internacional de 1929, lo que provocó una reducción importante de sus exportaciones.
-Explosión anticlerical en Madrid en mayo de 1931. Varias iglesias y conventos fueron quemados y la Iglesia Católica acusó al nuevo gobierno republicano de no haber impedido los hechos. Estos acontecimientos colocaron desde el comienzo a la Iglesia y a los sectores católicos contra el nuevo régimen republicano.

2.La Constitución de 1931

El 28 de junio se celebraron las elecciones que dieron la mayoría a la coalición republicano-socialista, lo que supuso la victoria aplastante de las fuerzas de izquierda.

La nueva composición de las Cortes Constiyentes reflejaban un cambio significativo en la política española: el parlamento cobró vida como centro de la actividad política del país con vivos debates y además a partir de ahora los partidos gobernantes dejaron de ser partidos minoritarios de notables, para pasar a ser organizaciones de masas, con muchos afiliados y capacidad de movilización.

Estas Cortes se plantearon como primera función la puesta en marcha de la Constitución de 1931, aprobada en diciembre de 1931 tras tres meses de intensos debates. Sus características básicas fueron:
  • Soberanía Popular: todos los poderes emanan del pueblo, cuyo poder está representado en las Cortes.
  • División de poderes total:
      • -el poder legislativo estaba en manos de las Cortes, que eran unicamerales y elegidas por sufragio universal directo (votaban los mayores de 23 años y la mujer alcanza por primera vez el derecho al voto).
-el poder ejecutivo era de carácter dualista: compuesto por un presidente, con un poder más de carácter representativo, y un jefe de gobierno, con un poder más real y efectivo.
  • Declaración amplia de derechos y libertades (de expresión, reunión, asociación, etc.).  Extiende estos derechos a temas económicos y sociales (matrimonio civil, divorcio, igualdad de derechos ante la educación y el trabajo).
  • El derecho a la propiedad, hasta entonces intocable, se subordinó al interés social: se planteó la posibilidad de expropiación forzosa de cualquier propiedad por causa de utilidad social, mediante indemnización, estableciéndose también la posibilidad de socializar la propiedad.
  • Organización territorial: frente al Estado centralizado de la Restauración se hablaba de un Estado único o “Estado integral” que permitía la autonomía de regiones.
  • Aconfesionalidad del Estado: se establece la separación entre Iglesia y Estado y la libertad de cultos. Se suprimió la retribución del clero.

La Constitución no consiguió el consenso de todas las fuerzas políticas y evidenció las profundas discrepancias entre la izquierda y la derecha, sobre todo en lo referente a la cuestión religiosa y autonómica. Los debates fueron duros y tensos y los sectores católicos más conservadores, representados por los partidos de derecha, se opusieron a la no confesionalidad del Estado y a la pérdida de influencia de la Iglesia. Estos mismos partidos, defensores de una rígida concepción centralista del Estado, no aceptaron nunca la autonomía  regional y la descentralización.

C)LA REPÚBLICA DE IZQUIERDAS: EL BIENIO SOCIAL-AZAÑISTA O REFORMISTA (1931-1933)



Entre diciembre de 1931 y septiembre de 1933, Manuel Azaña se convirtió en jefe de gobierno, con el apoyo de socialistas y republicanos de izquierda, mientras Alcalá  Zamora se convertía en presidente de la República. El nuevo gobierno continuó la labor realizada por el gobierno provisional y profundizó en las reformas, que pretendían cambiar completamente el país.

1)Reformas del Bienio social-azañista

LA REFORMA DEL EJÉRCITO

El objetivo era crear un ejército más moderno, profesional y democrático, eliminando su macrocefalia (demasiada oficialidad respecto a la tropa existente) y asegurando su lealtad al nuevo régimen (la oficialidad era conservadora y monárquica).

Con esta intención se pusieron en marcha una serie de medidas:
  • Ley de Retiro de la Oficialidad, por la que todos los militares debían prometer su adhesión a la República, permitiendo a aquellos que no lo hicieran retirarse con el sueldo íntegro.
  • Disminución de las divisiones militares existentes.
  • Disolución de la Academia Militar de Zaragoza, tachado de centro antirrepublicano.
  • Desaparecieron también los Tribunales de Justicia Militar y la prensa militar.
  • Se creó la Guardia de Asalto, cuerpo armado policial leal a la República.

La reforma no logró sus objetivos porque el número de oficiales retirados no fue el esperado. Por otro lado provocó un fuerte descontento en amplios sectores del ejército, que la vieron como un ataque a la tradición militar.



LA REFORMA RELIGIOSA

La República trató de limitar la influencia de la Iglesia en la sociedad española, secularizando la vida social y atacando su control de la educación. En este sentido se pusieron en marcha algunas medidas:
  • La Constitución establecía la no confesionalidad del Estado, la libertad de cultos y la supresión del presupuesto de culto y clero.
  • Elaboraron leyes que permitieron el divorcio, el matrimonio civil y la secularización de los cementerios.
  • Se intentó acabar con la influencia de la Iglesia en la Educación. Se disolvió la orden de los jesuítas, se confiscaron sus bienes y se puso en marcha la Ley de Congregaciones, que prohibía la enseñanza de todas  las órdenes religiosas.

Esta actitud provocó tensiones con la Iglesia, que se convirtió en enemiga de la República. Ante el comportamiento hostil de parte de la jerarquía eclesiástica, el gobierno optó por una medida de fuerza, expulsando al arzobispo de Toledo y primado de España, cardenal Segura. A aumentar el clima de tensión contribuyeron, también, el anticlericalismo tradicional de una parte del pueblo, así como la violencia (quema de conventos e iglesias) de los más radicales.

LA REFORMA DEL ESTADO CENTRALISTA: LAS AUTONOMÍAS

España había sido a lo largo de la Restauración y la dictadura de Primo de Rivera un país centralista, que negó siempre el acceso a la autonomía de las regiones. Por fin la Constitución de 1931 reconoció el derecho a la autonomía:
  • En Cataluña: el 14 abril, Macià, líder de la Esquerra Republicana de Catalunya (E.R.C.), había proclamado la República Catalana dentro de la Federación Española. Se creó un conflicto que el nuevo gobierno provisional intentó solucionar con negociaciones: se reconocería un gobierno autonómico (Generalitat) y se redactaría un estatuto, aprobado en referéndum por los catalanes. La radical oposición de la derecha pospuso hasta 1932 la aprobación del Estatuto. Cataluña tendría un gobierno y un parlamento propio con competencias en materia socioeconómica y cultural, y se reconocía la oficialidad del catalán. Las primeras elecciones autonómicas dieron la victoria a E.R.C. y Macià se convirtió en el primer presidente. La muerte de éste en 1933 llevó a su sustitución por Lluís Companys.
  • En Euskadi: la elaboración del estatuto resultó más problemática. Ello se debió en primer lugar al problema de la incorporación de Navarra al estatuto vasco. Al final Navarra quedó al margen del proceso, en contra de la postura del P.N.V.. Otro inconveniente fue el carácter conservador y católico del Partido Nacionalista Vasco. El estatuto propuesto por los nacionalistas no fue aceptado por los republicanos y socialistas del gobierno central.  A partir de 1934, el P.N.V. se acercó a las fuerzas republicanas y abandonó sus posturas ultraconservadoras, lo que posibilitó la aprobación de un nuevo estatuto laico y democrático en octubre de 1936.
  • En Galicia: el nacionalismo era más minoritario, por lo que el proceso fue más lento y hasta junio de 1936 no se plebiscitó un proyecto de Estatuto, que no llegó nunca a ser aprobado por las Cortes debido al estallido de la Guerra Civil.

LA REFORMA AGRARIA

La reforma agraria fue el proyecto de mayor importancia iniciado por la República, teniendo en cuenta la relevancia que tenía la agricultura en nuestra economía. De una población activa de 8,5 millones de personas, 4 millones trabajaban en el campo, y de ellos 2 millones eran jornaleros y 750.000 arrendatarios y yunteros. La situación en el campo, sobre todo en  las regiones del sur era muy injusta: en la Mancha, Extremadura y Andalucía más del 50% de la tierra estaba en manos de un pequeño grupo de terratenientes.

La II República trató de poner en marcha reformas que mejorasen el nivel de vida de los campesinos, redistribuyeran la tierra y modernizasen las explotaciones. Se hicieron unos primeros decretos: prohibición de poner fin a los contratos de arrendamiento, establecimiento de un salario mínimo, una jornada laboral de 8 horas en el campo y laboreo forzoso de la tierra. Con respecto a esto último, el gobierno puso en vigor el Decreto de Intensificación de Cultivos: aquellas tierras que no fueran adecuadamente cultivadas, se repartirían provisionalmente entre los campesinos.

Sin embargo, la verdadera reforma se llevó a cabo con la elaboración de la Ley de Bases para la Reforma Agraria, aprobada en 1932. El objetivo era la expropiación de los latifundios y la distribución de la tierra entre los campesinos. La ley permitía la expropiación sin indemnización de las tierras de la nobleza, mientras las cultivadas deficientemente, las arrendadas sistemáticamente  o las que, pudiendo ser regadas no lo eran, se podían expropiar, pero indemnizando a sus propietarios. Para poner en marcha la ley se creó el Instituto de Reforma Agraria (I.R.A.) que expropiaba y facilitaba el asentamiento de campesinos.

Sin embargo, la reforma fue muy lenta, debido a la excesiva burocracia, la complejidad de la ley, la falta de recursos estatales para las indemnizaciones y la fuerte resistencia de los propietarios.

La aplicación de la reforma tuvo grandes consecuencias sociales:
  • La frustración de las esperanzas de los jornaleros y yunteros. Estos se radicalizaron ante la lentitud de las reformas y la conflictividad en el campo creció enormemente (ocupación de tierras, choques con la Guardia Civil).
  • Los latifundistas se enfrentaron a la República y la mayoría se convirtieron en enemigos del sistema y colaboraron en su derrocamiento con las fuerzas militares y políticas de derecha.

LA REFORMA LABORAL

El socialista Largo Caballero propició desde el Ministerio de Trabajo una serie de reformas destinadas a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. Se aprobó la Ley de Contratos de Trabajo por la que se regulaba la negociación colectiva y el derecho a la huelga, y la Ley de Jurados Mixtos, que permitía en caso de desacuerdo entre empresarios y obreros la actuación de jurados como árbitros en la negociación. También se promovió la creación de seguros sociales (pensiones, seguros médicos y de accidentes de trabajo) y se redujo la jornada laboral. Todas estas medidas provocaron la irritación de las organizaciones de empresarios.

LA REFORMA EDUCATIVA

El atraso en este campo era alarmante: casi el 34% de la población era analfabeta y la mitad de la población infantil estaba sin escolarizar.  En este contexto, el gobierno consideró prioritaria la actuación en el campo educativo; pese a la escasez de presupuesto, el gobierno republicano logró crear miles de escuelas y, dentro de ellas, comedores escolares para completar la alimentación infantil.

El objetivo de esta reforma era promover una educación liberal y laica (no religiosa, abierta y tolerante, mixta), obligatoria y gratuita (el Estado sería garante del derecho a la educación que se extiende a toda la población). La prioridad fue la enseñanza primaria, y así se crearon 10.000 nuevas escuelas y 7.000 nuevas plazas de maestros, incrementándose el presupuesto de educación en un 50%. Se trataba de cubrir por parte del Estado las necesidades que antes cubría la Iglesia, cuya enseñanza había sido prohibida. En un intento de promover la cultura entre los más pobres se crearon Misiones Pedagógicas, encaminadas a difundir la cultura en las zonas rurales (bibliotecas, cine, teatro, conferencias, etc.). La falta de medios impidió la puesta en marcha rápida y completa de estas reformas.


2)Rechazo de las reformas y conflictividad social: polarización de la vida política

La puesta en marcha de las reformas del bienio de izquierdas polarizaron la vida política española, radicalizando las posturas tanto por la derecha como por la izquierda:
  • La derecha y los sectores más conservadores afectados por las reformas (ejército, Iglesia, empresarios, terratenientes...) mostrarán una fuerte resistencia que desembocó en la reorganización política de la derecha y en la radicalización de algunos sectores.
  • En la izquierda, la frustración ante la lentitud de las reformas favoreció la radicalización de la clase trabajadora y el aumento de la conflictividad social.

-La reorganización y radicalización de la derecha española

La derecha estaba muy fragmentada políticamente en diversos grupos y partidos. La necesidad de parar las reformas de la República y ganar las elecciones les condujo hacia una agrupación y reorganización. Surgió así en 1932 la C.E.D.A. (Confederación Española de Derechas Autónomas) liderada por Gil Robles, que agrupó a distintos grupos conservadores y católicos en torno al partido católico Acción Popular. Los sectores monárquicos defensores de Alfonso XIII se agruparon posteriormente en Renovación Española, liderada por Calvo Sotelo. Por su lado, los carlistas se organizaron en Comunidad Tradicionalista.

Además y como reacción ante el aumento del movimiento obrero surgieron grupos radicales de ultraderecha de corte fascista. Primero las J.O.N.S. (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) y después Falange Española, partido fundado por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador. Ambos se fusionaron posteriormente. Falange destacaba por su ideología antidemocrática, su ultranacionalismo español (rechazo de las autonomías), su inspiración en el fascismo italiano y su defensa de la acción directa y violenta en las calles para enfrentarse a la izquierda y el movimiento obrero.
La puesta en marcha de las reformas radicalizó también a parte del ejército que en 1932 daba un golpe de Estado a través del general Sanjurjo. El fracaso del golpe, mal preparado, condujo a la creación posterior de la Unión Militar Española (U.M.E.), una organización clandestina de militares derechistas que preparó el golpe de Estado de 1936.

-Radicalización obrera y aumento de la conflictividad socialista

La lentitud de las reformas provocó la desesperación de las masas obreras que se fueron radicalizando cada vez más, especialmente en las zonas jornaleras del sur de España.

Al crecimiento del Partido Comunista habría que unir la radicalización de los socialistas, a través de la Federación de Trabajadores de la Tierra, vinculada a la U.G.T.. En este contexto, la C.N.T. crece hasta el millón de afiliados y su rama más dura y radical se impone a los moderados. Esta rama estaba formada por la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica) liderada por Durruti, defensor de la insurrección armada contra el capitalismo y por la revolución. Por el contrario, los moderados de Pestaña y Peiró defendían un mayor apoyo a las reformas de la República.

Como consecuencia de esta radicalización del movimiento obrero, la conflictividad social se multiplicó: las huelgas, las insurrecciones y las ocupaciones de tierra aumentaron. Los anarquistas propiciaron la insurrección de los mineros del Alto Llobregat en Barcelona  y especialmente numerosos fueron los levantamientos campesinos en Andalucía. La más destacada revuelta fue la de Casas Viejas, donde la represión de la Guardia Civil provocó la muerte de doce jornaleros anarquistas y una gran polémica en todo el País. También los socialistas alentaron revueltas como los sucesos de Castilblanco en Extremadura.


D)EL BIENIO CONSERVADOR O DE DERECHAS (1933-1936)

La gran conflictividad existente y los problemas para poner en marcha las reformas llevaron a la crisis del gobierno republicano-socialista de Azaña. Este dimitió y se convocaron elecciones para noviembre de 1933. En estas elecciones, las primeras con voto femenino,  la victoria fue para los partidos de centro-derecha. El giro político de la sociedad española hacia la derecha sólo era explicable por:
  • Parte de la  clase media, asustada por la enorme conflictividad social, giró hacia el centro y derecha y se distanció de  la izquierda.
  • Parte del movimiento obrero abandonó a la izquierda moderada frustrado por la lentitud de las reformas y la brutal represión de las revueltas campesinas (Casas Viejas).

Los gobiernos de este período se articularon entorno a dos fuerzas políticas: el Partido Radical de Lerroux, que había ido oscilando cada vez más hacia posturas conservadoras, y la C.E.D.A., agrupación de partidos de derechas dirigido por Gil Robles. En principio se formó un gobierno radical presidido por Lerroux y con apoyo en el parlamento de la C.E.D.A.. Sólo posteriormente ésta entraría en el gobierno ocupando algunos ministerios.


1.Paralización de las reformas

El gobierno radical presidido por Lerroux trató de paralizar las reformas anteriores. Se frenó la reforma agraria, se devolvieron las tierras expropiadas a los terratenientes y se suprimieron las mejoras laborales introducidas en el campo, con lo que empeoraron las condiciones de vida de los jornaleros. Se paralizó la reforma autonómica: el gobierno central se enfrentó a la Generalitat y se frenó la discusión en el parlamento del estatuto vasco. Se contrarrestó la reforma religiosa volviendo a establecer un presupuesto para culto y clero. También se aprobó una amnistía para los militares participantes en el golpe de Estado de Sanjurjo en 1932.

Esta situación provocó el enfrentamiento con los nacionalistas y los grupos de izquierda, así como la radicalización del PSOE, cuya ala más izquierdista, liderada por Largo Caballero, propugnaba cada vez más la necesidad de una revolución social, frente a Indalecio Prieto o Besteiro que abogaban con la colaboración con los republicanos moderados de izquierda.

2.Aumento de la conflictividad y la revolución de 1934

La radicalización del PSOE y la parálisis de las reformas llevó a la proliferación de huelgas y conflictos. La CEDA exigió orden público y pidió su entrada en el gobierno radical. La entrada de la CEDA en el gobierno provocó el rechazo total de los grupos de izquierdas que desembocó en la REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1934: el PSOE y la UGT organizaron una huelga general en todo el país que pretendía derribar el gobierno. Sin embargo, la falta de coordinación del movimiento en las distintas zonas, la no participación de la CNT y la respuesta represiva del gobierno, hicieron fracasar un movimiento que triunfó sólo en Asturias y Cataluña:
  • En Asturias los mineros protagonizaron una revolución social gracias a la colaboración de anarquistas, socialistas y comunistas. Obreros y mineros ocuparon los pueblos de las cuencas mineras y sustituyeron los ayuntamientos por comités revolucionarios. El gobierno envió a la Legión bajo la coordinación del general Franco para aplastar el movimiento. La resistencia minera fue muy dura y se prolongó durante diez días. A parte de los más de 1.000 mil muertos, la represión fue durísima y se produjeron cientos de ejecuciones y decenas de miles de encarcelados. La revolución de Asturias, por la violencia minera y la dura represión militar, fue un anticipo de la posterior Guerra Civil.
  • En Cataluña la revuelta fue encabezada por la propia Generalitat. Lluís Companys, que había sustituído a Macià al frente de la presidencia de la Generalitat, proclamó la República Catalana en el seno de la República Federal Española. Mientras los socialistas y comunistas se aliaban y organizaban la huelga general. Sin embargo, en Cataluña la CNT, principal sindicato, no apoyó la huelga, lo que llevó al fracaso del movimiento insurreccional. El ejército ocupó el palacio de la Generalitat y detuvo al gobierno catalán, suspendiendo la autonomía de Cataluña.

Al margen de estas dos zonas, Manuel Azaña y algunos líderes socialistas que formaban parte del comité de huelga, como Largo Caballero, fueron detenidos.


3.Crisis del bienio conservador

La consecuencia de la revolución de 1934 fue doble:
  • Como reacción el gobierno giró aún más hacia la derecha y la influencia de la CEDA aumentó, convirtiéndose Gil Robles en Ministro de la Guerra. La CEDA defendía la represión y el cumplimiento de las condenas impuestas a los revolucionarios, así como el freno a las reformas y la modificación de la Constitución de 1931 en un sentido más conservador.
  • La dura represión unió a las fuerzas de izquierda, hasta entonces divididas, contra la política del gobierno y en defensa de una amnistía para los detenidos en la revolución de 1934.

En este contexto de polarización y radicalización, en otoño de 1935 el gobierno radical-cedista entró en crisis, especialmente debido a que el Partido Radical se vió afectado por na serie de escándalos de corrupción como el “caso del estraperlo”. Estos asuntos provocaron diferencias entre radicales y cedistas y desprestigiaron a los radicales como opción de gobierno. Ante esta crisis, el presidente de la República se negó a dar la jefatura del gobierno a la C.E.D.A. y convocó nuevas elecciones para febrero de 1936.

E)LA VICTORIA DEL FRENTE POPULAR (1936)

Los acontecimientos que se desarrollaron en el bienio anterior condujeron a la polarización de la vida política  en dos grandes bloques. Por un lado la fuerte represión ejercida sobre el movimiento obrero tras la revolución de 1934, así como el parón sufrido por las reformas, concienció a la izquierda sobre la necesidad de unirse. Por otro lado la fuerte conflictividad social y el miedo a la revolución favorecieron la unidad de las fuerzas de derecha, que, sin embargo, no lograron el mismo grado de unidad. Los dos bloques enfrentados eran:
  • Frente Popular: agrupaba a los partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas, nacionalistas de izquierdas), quedando al margen los anarquistas, aunque estos mostraron sus simpatías por la coalición. El programa común era la concesión de una amnistía para los encarcelados en la revolución de 1934, la vuelta a los puestos de trabajo de los obreros expulsados por razones políticas y el retorno a la legislación reformista del primer bienio.
  • Los partidos de derechas, aglutinados en torno a la CEDA, llegaron a acuerdos parciales sólo en provincias concretas. Los falangistas no entraron en esos acuerdos por que exigían  más representación.

El resultado de las elecciones marcó una clara división del país: el Frente Popular obtuvo el 48% de los votos (mayoritario en las grandes ciudades y en la periferia del País) y los partidos de derechas el 46,5% (especialmente en el interior, Castilla, Navarra y parte de Aragón).

Poco después de la victoria del Frente Popular, Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República y Casares Quiroga, presidente del gobierno. El gobierno, formado por ministros republicanos y con apoyo parlamentario socialista, puso en marcha rápidamente el programa electoral del Frente Popular: amnistía para los presos políticos, admisión por las empresas de los obreros expulsados tras las huelgas de 1934, reanudación de la reforma agraria y devolución de la autonomía a Cataluña.

La victoria de la izquierda trajo consigo una gran movilización obrera y aumentó el clima de conflictividad social. Se multiplicaron las huelgas y en el campo los jornaleros, impacientes, ocuparon tierras y se adelantaron al gobierno. El desorden y la violencia fue creciendo conforme los sectores más radicales de la derecha, los falangistas, se enfrentaron en las calles a grupos de izquierdas, creándose un clima de enfrentamiento civil.

En esta situación, eran cada vez más los sectores del ejército proclives a un golpe de Estado. En su preparación tuvo un papel importante el general Mola y contó con la colaboración de la Unión Militar Española y de los sectores políticos de la derecha: monárquicos, carlistas, cedistas y falangistas.

El chispazo que desencadenó el golpe fue el asesinato en julio del dirigente monárquico José Calvo Sotelo, en respuesta al asesinato anterior del izquierdista teniente Castillo. Unos días después, el 18 de julio se producía la sublevación militar y comenzaba la guerra civil.