EL TRANSPORTE EN ESPAÑA

EL TRANSPORTE EN ESPAÑA Y SU PAPEL EN
EL TERRITORIO.
España ha experimentado un proceso de terciarización, que se manifiesta en el
significado que alcanza el sector servicios y el volumen de población activa que trabaja
en él.
La terciarización española se produce en el último cuarto del siglo XX:
Años sesenta, etapa de desarrollismo: desagrarización de la población que por
medio del éxodo rural llega a la industria, la construcción y los servicios.
Década de los setenta, la crisis del petróleo afecta a la industria. El sector
terciario sigue creciendo por la necesidad de nuevos servicios demandados por
la sociedad y por acoger los excedentes laborales de otros sectores.
La expansión del sector se debe a:
El estado del bienestar económico
El incremento de la productividad de la agricultura y la industria que necesita
menos mano de obra
La creciente urbanización española que genera nuevas necesidades.
La importancia de servicios públicos y administrativos necesarios para el
funcionamiento de la sociedad.
La demanda de actividades de ocio por los ciudadanos.
El sector ocupa a un 65.5% de población activa y concentra actividades diversas:
comercio, administración pública, transporte,…
El proceso de terciarización ha tenido desigualdades espaciales y sectoriales.
Ha sido mayor en las regiones más desarrolladas económicamente. Han
alcanzado un nivel de terciarización más alto las regiones especializadas en
actividades como turismo, funciones administrativas,…siendo menor en
ciudades más pequeñas, del interior, …
Los subsectores tampoco han tenido una evolución uniforme. Ha retrocedido el
comercio mayorista y minorista, transportes,… se han desarrollado los
relacionados con administración, sanidad, educación, ocio. Ha aumentado
también el sector público, por las necesidades que atiende el Estado y por la
consolidación del Estado de las Autonomías.

LAS REDES DE TRANSPORTE COMO ELEMENTO BÁSICO DE LA
ARTICULACIÓN TERRITORIAL Y ECONÓMICA EN ESPAÑA.
Las infraestructuras para el transporte (carreteras, autopistas, vías férreas, puertos,
aeropuertos, etc.) componen redes extendidas sobre el territorio e interconectadas
entre sí, que ponen en comunicación distintos puntos y regiones. Tienen una gran
influencia sobre el territorio, ya que son expresivas de las relaciones entre distintos
ámbitos funcionales o económicos, y constituyen un capítulo fundamental en la
ordenación del territorio y en las políticas de corrección de los desequilibrios regionales.
En este sentido, se considera que un sistema de transportes deficiente, constituye una
de las limitaciones para el desarrollo que puede presentar una región, por la falta de
articulación interna y externa. El transporte debe pretender la conexión con redes
nacionales y europeas, interconectar ciudades,…
Los transportes deben permitir la conexión entre las redes viarias, ferroviarias y
marítimas que faciliten los transportes de personas y mercancías.
SISTEMAS Y MEDIOS DE TRANSPORTES EN ESPAÑA.
En las sociedades desarrolladas, los transportes tienen una importancia capital. Forman
un sistema que permite el desplazamiento de personas, bienes y mercancías, cuyos
elementos son los medios o vehículos de transporte, las infraestructuras, y los bienes y
productos transportados.
Los medios de transporte han evolucionado mucho. El siglo XIX conoce el desarrollo
del ferrocarril, unido al progreso de la industria, y en el XX aparece el automóvil, se
moderniza el transporte marítimo y se generaliza el transporte aéreo.
Todo ello supone una revolución en las sociedades actuales, por la capacidad de carga,
la velocidad del desplazamiento y en la aparición de nuevas formas de transporte que
permite el flujo de capitales, ideas, información,…
En lo que a los bienes transportados se refiere, destacamos la gran cantidad de
mercancías que se mueven. El transporte de personas alcanza niveles sin precedentes,
reflejo de la movilidad de los ciudadanos en las sociedades contemporáneas ya ses por
razones laborales, de ocio, etc.

El sistema español de transportes presenta unas características que son, al mismo
tiempo, rasgos de arcaísmo y de modernidad, herencia de la historia y logros de la
evolución reciente de la sociedad. Entre ellas, destacan las siguientes:
a) La acusada influencia del medio natural, que se ejerce fundamentalmente a través
del relieve. Así, a la elevada altitud media de nuestras tierras, ha de añadirse una
morfología que dificulta el trazado de las vías de comunicación y obliga a la
construcción de estructuras que encarecen la ejecución y dificultan la realización
(puentes, viaductos, túneles).
b) El trazado radial que tiene como centro Madrid es muy perceptible en las redes de
carreteras y en la red ferroviaria. El transporte aéreo responde también a un modelo
radial por la importancia que tiene la capital de España como origen y destino de los
vuelos nacionales e internacionales.
c) Los desequilibrios territoriales entre regiones, que se manifiestan, tanto por la
densidad de redes viarias e infraestructuras como en la calidad de las propias
instalaciones y vías de comunicación. En este sentido, la tendencia es que las regiones
con mayor grado de desarrollo tengan mejores comunicaciones, lo cual es, a su vez, un
factor de desequilibrio.
d) Las deficiencias en la comunicación interregional, consecuencia de factores
físicos, de la disposición radial de las redes de comunicaciones y de las desigualdades
regionales, sin que la descentralización administrativa resultante de la implantación del
Estados de las Autonomías haya resuelto la situación
e) El marcado desequilibrio hacia el transporte por carretera, que acusa los efectos
de la sobrecarga en el transporte de personas y de mercancías.
La red de carreteras y las características del transporte.
En la actualidad, los transportes por carretera son los de mayor importancia, al
tiempo que la red de calzadas ejerce gran influencia en la articulación del territorio.
Esta red de carreteras tiene su origen en la multitud de caminos formados a través de los
siglos. Las calzadas romanas –principal soporte de la ordenación del territorio en su
tiempo- y las redes trazadas por musulmanes y cristianos durante la Edad Media son
antecedentes destacados; sin embargo, fue en el siglo XVIII cuando las carreteras
españolas cobraron un gran impulso y se logró una red de ámbito nacional, pues en estaépoca se acometió la construcción de la red de estructura radial que unía el centro –
Madrid-con los principales puertos del litoral. El plan se desarrolló durante los siglos
XVII y XIX, y es la base del actual mapa de carreteras.
En el primer tercio del siglo XX, en 1926 se impulsó el Plan de Firmes Especiales,
que pretendía una mejora general de la red viaria para adaptarlas a las nuevas
condiciones del transporte y a los nuevos vehículos automóviles. Hacia los años 1960,
la red española de carreteras presentaba grandes carencias y resultaba insuficiente para
las necesidades del momento, caracterizado por el auge de los vehículos a motor.
Para adaptarse a la nueva realidad socioeconómica y entendiendo que las
infraestructuras eran un factor imprescindible para el pretendido desarrollo, se acometió
el Plan REDIA (Red de Itinerarios Asfálticos, 1967-1971), que incluyó entre sus
objetivos a ampliación del ancho de calzada, la mejora de la pavimentación y de la
señalización, la corrección de trazados y la dotación de arcenes en las principales rutas
españolas. Las actuaciones se centraron en los seis grandes ejes que forman el soporte
del modelo radial (Nacionales I a VI), con lo que éste quedó definitivamente
consolidado.
En el mismo año 1967 se aprobó el Plan de Autopistas, que proyectaba un ambicioso
sistemas de autopistas de peaje que no llegó a concluirse. En cierto modo, su objetivos
fueron cubiertos a partir de los años 1980 con un proyecto de autovías a partir del
desdoblamiento de calzada de las principales carreteras nacionales y que, una vez
concluido, constituiría el soporte básico de comunicación y de la red viaria. Esta
solución no resolvió todas las necesidades, de ahí la intención de completarlo con el
Plan de Infraestructuras (1993-2007). Éste pretende asegurar las conexiones
internacionales con Francia y Portugal, completar la red de alta intensidad de tráfico,
descongestionar las vías radiales y favorecer la comunicación interregional mediante la
construcción de autovías radiales y periféricas que atenúen los efectos negativos del
plano radiocéntrico heredado de tiempos pasados.
La red española de carreteras alcanza 163557 Kilómetros, de los que 8241 son autovías
y vías de doble calzada y 2202, autopistas de peaje. El conjunto de carreteras es
gestionado por el Estado, por las comunidades autónomas y por las diputaciones
provinciales o cabildos.

La red básica del Estado depende de la Administración central y tiene 24105 Km, lo que
asegura la comunicación interregional. La red autonómica es la más extensa, está
compuesta por más de 70000 Kilómetros de calzada y en ella se integran las carreteras
de ámbito regional, cuya gestión está transferida a las comunidades autónomas. Por
último destacan las redes de ámbito local y comarcal, administradas por cabildos,
diputaciones, etc.
En conjunto, la red de carreteras presenta grandes diferencias regionales en cuanto a
densidad, naturaleza de las vías y calidad de las mismas y, aunque la densidad puede ser
una adecuación a las características geográficas menor densidad en las zonas de
montaña y espacios de hábitat concentrado que en las zonas de valle o de hábitat
disperso), en eso, las comunidades más desarrolladas tienen mejores infraestructuras, lo
cual es un factor adicional de de desarrollo.
El transporte por carretera ha experimentado un crecimiento vertiginoso y paralelo al
incremento del parque de vehículos y de la movilidad espacial de la sociedad española.
Concentra el 90% del transporte de viajeros y más del 70% de mercancías, consecuencia
del modelo originado con el desarrollismo, que consagró al automóvil como medio de
transporte de personas y mercancías en detrimento del tren.
Los ferrocarriles. Pasado y presente
El ferrocarril y la locomotora a vapor supusieron una gran innovación en materia
de transporte y comunicaciones. Tras diversos proyectos que no llegaron a realizarse,
los primeros trayectos que se abrieron al tráfico en la Península fueron el de Barcelona
a Mataró, en 1848, y el de Madrid a Aranjuez, en 1851.
Desde el principio, fueron muchas las solicitudes que hicieron diversas compañías
extranjeras para construir y explotar líneas ferroviarias; la mayoría de ellas eran
proyectadas para servir a intereses mineros que también estaban en manos de capital
extranjero. En 1855 se promulgó una ley que regulaba las concesiones y permitía la
importación de materia ferroviario, y que la industria siderúrgica española no podía
producirlo. Pronto contó España con una excelente red ferroviaria que revolucionó el
transporte y contribuyó a romper la incomunicación entre regiones y comarcas.
Con relación a Europa, los ferrocarriles españoles presentaban la diferencia del ancho
de vía. Los demás países europeos utilizaban una separación entre raíles de 1.435 mm,
que se consideró insuficiente en España por los desniveles del terreno y el trazado
sinuoso, obligado por el relieve; con el fin de proporcionar una mayor estabilidad a los
trenes, se adoptó en 1844 la anchura de vía de seis pies castellanos, equivalentes a 1.672
mm. La medida, en la que también debieron influir razones estratégicas, ha supuesto el
aislamiento ferroviario de España con respecto al resto de Europa hasta fechas
recientes; el problema se ha resuelto mediante la instalación de intercambiadores de ejes
en las estaciones fronterizas con Francia.
A comienzos del siglo XX la red ferroviaria tenía una longitud de 10.864 Km, a los que
habría que añadir otros 1972 Km de ferrocarriles secundarios de vía estrecha. En su
mayor parte, las líneas pertenecían a compañías extranjeras, entre las que destacaban
Ferrocarriles del Norte, titular de 3672 Km, M.Z.A. (Madrid-Zaragoza-Alicante),
concesionaria de 3650 Km, y Ferrocarriles Andaluces, que explotaba 1072 Km por el
sur de España.
En 1939, al término de la Guerra Civil española, la red ferroviaria estaba muy
deteriorada, necesitaba cuantiosas inversiones y su explotación era deficitaria, por ello
las compañías no tenían mucho interés en mantener las concesiones de las que eran
titulares. En 1941 pasó al Estado, decisión que propició la creación de RENFE.
El ferrocarril ha sido el principal medio de transporte e personas y mercancías hasta
comienzos de los años 1960, fecha en la que fue relegado a segundo término ante el
auge del transporte por carretera.
La red de ferrocarriles españoles, al igual que la de carreteras, tiene una disposición
radial con centro en Madrid y tres importantes nudos de dispersión del tráfico- Venta
de Baños (Palencia), Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y Zaragoza. La longitud de la
red es de 12.700 Km de ferrocarril de vía convencional, gestionados por RENFE, y
unos 2.000 de vía estrecha. Desde 1992 el trazado ferroviario se completa con los
trenes de alta velocidad (AVE) de Madrid a Sevilla que se irán extendiendo
posteriormente a Málaga, Barcelona, et
El transporte marítimo.
Por su situación, España ofrece condiciones favorables para el tráfico marítimo
.Durante siglos se ha configurado una red de puertos mercantes, de pasajeros y pesca
que ha servido de intercambio entre tierras de ultramar y las del interior, contribuyendo
a consolidar la red radial de carreteras entre Madrid y los puertos. El transporte de
pasajeros fue importante en el siglo XIX y primeros del XX, después decayó.
Sin embargo, ha aumentado el transporte de mercancías por barco tanto de productos
voluminosos no pesados y al traslado de petróleo hasta las refinerías situadas en los
litorales.
Este transporte ha evolucionado hacia buques de gran tonelaje, que exigen mayor calado
y unas instalaciones portuarias específicas, por lo que se ha desplazado la importancia
portuaria hacia el Atlántico, cuyos puertos están mejor situados respecto a las grandes
rutas de navegación.
El transporte fluvial se reduce a Sevilla único puerto interior de significado histórico.
El transporte aéreo.
Comienza en 1919 en España y pronto se ponen en funcionamiento líneas comerciales
entre Sevilla y Larache, y entre Madrid y Barcelona, Mallorca, Valencia y Sevilla. Más
tarde se abren las internacionales y en 1926 se cruza el Atlántico.
Con el tiempo se generalizan los aviones a reacción y empieza una nueva era marcada
por el aumento de la capacidad de carga de los aparatos, de mayor autonomía de vuelo y
velocidad de crucero…….todo repercute en los desplazamientos a larga distancia y
beneficia a España que se configuraba como destino turístico.
España cuenta con una red de aeropuertos extensa, aunque está muy jerarquizada en
Madrid-Barajas que, junto a Barcelona, tiene un tráfico muy estabilizado en cuanto a
cifras de pasajeros. Le siguen los de Mallorca, Málaga, Canarias…
LOS NUEVOS SISTEMAS DE TRANSPORTE Y COMUNICACIONES EN
ESPAÑA.
Son especiales en función del medio que utilizan o el bien que transportan: transporte
por tubería, transporte postal y telecomunicaciones.
Entre los transportes por tubería de importancia están los oleoductos que trasladan
productos petrolíferos de las refinerías a centros de distribución y consumo, o los
gasoductos que forman redes urbanas hasta los centros de distribución y consumo y
otros que atraviesan el país y son abastecidos con el gas natural que viene del Norte de
África o Siberia. También por tubería se transporta el agua.

Los sistemas postales utilizan el ferrocarril o avión para transportar una materia
especial, los productos materiales de poco peso o volumen y los transportes de
correspondencia.
Las telecomunicaciones forman un sistema de transporte novedoso. Se incluye el
telégrafo, teléfono, televisión, teletexto, correo electrónico por ordenador,….cuya
característica es la naturaleza inmaterial del bien transportado, normalmente
información, que es transmitida en tiempo real, sin que medie el tiempo entre la emisión
y la recepción del mensaje.
Podemos hablar también del transporte de capitales que se realiza mediante
movimientos derivados de las órdenes de compra, venta o transferencia cursadas por los
medios de telecomunicación.
La telecomunicación forma parte de los llamados transportes invisibles, aunque algunas
de sus instalaciones sean perceptibles en el paisaje. La importancia que tienen
actualmente es sólo un avance de la que aguarda en el futuro.
En cuanto a los sistemas de transporte en Andalucía diremos que siempre se ha
entendido que ha sido la causa de las limitaciones al desarrollo al andaluz.
El Plan de ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), de la Junta de Andalucía
considera el transporte y las comunicaciones como elemento fundamental para la
articulación del territorio.
El Plan incluye entre sus objetivos los siguientes:
Articular el territorio andaluz interna y externamente mediante el sistema de
transporte y comunicaciones.
Aumentar la presencia del ferrocarril.
Avanzar hacia un sistema de transporte sostenible.
Incrementar los efectos de las infraestructuras en el desarrollo regional.
El Plan plantea una estrategia de prioridades en cada sistema de transporte.
El ferrocarril es prioritario y se apuesta por la alta velocidad, el transporte de
pasajeros y mercancías, así como servicios regionales y de cercanías.
En el sistema viario se pretende conectar las redes nacionales y europeas,
interconectando ciudades, desarrollando el transporte público en distintos
ámbitos (metropolitano, litoral,…).
Potenciar los puertos comerciales garantizando la conexión con los ejes viarios
y ferroviarios.

En el sistema aeroportuario, es necesario su conexión con la red viaria y
ferroviaria potenciando las funciones de los aeropuertos andaluces en el sistema
internacional, especialmente el de Málaga por su gran tráfico.
TRANSPORTE Y MEDIO AMBIENTE: IMPACTOS EN EL TERRITORIO Y
LA SOCIEDAD
Los principales problemas que plantean los modos de transporte en relación al medio
ambiente son los siguientes:
La ocupación del suelo es consecuencia del desarrollo reciente de las
infraestructuras de transporte, que han ocupado superficies cada vez mayores.
Algunos transportes como el AVE producen impactos en el territorio, acentúan
el desequilibrio funcional al potenciar las grandes ciudades ya existentes. Se le
achaca el llamado “efecto túnel”, o corredor ambiental que degrada lo que
atraviesa y sólo produce beneficios en las ciudades en las que para.
La fragmentación de ecosistemas es también patente, especialmente en el caso
de las autovías y las líneas de alta velocidad. Además, estas infraestructuras
degradan el medio ambiente y son responsables de la mortalidad de fauna. El
impacto del transporte sobre el territorio es visual, acústico,…
La contaminación atmosférica procede de los elementos contaminantes
emitidos a la atmósfera por las actividades de transporte, óxidos de nitrógeno
(NOx), anhídrido sulfuroso (SO2) y COV o «compuestos orgánicos volátiles».
Todos ellos son responsables del efecto invernadero, del debilitamiento de la
capa de ozono, de la lluvia ácida; y los COV tienen efectos cancerígenos,
provocan alergias y enfermedades respiratorias.
El ruido es otro efecto del tráfico de vehículos, siendo especialmente grave en
las grandes ciudades. España es uno de los países desarrollados más afectados por este
problema, que surge cuando la población se expone a niveles sonoros superiores a 65
dB. El Ministerio de Fomento realiza mapas estratégicos de ruido que constan de dos
partes diferenciadas:
a) Mapas de niveles sonoros, que son mapas de líneas isófonas que representa el nivel
de ruido de una zona determinada.
b) Mapas de exposición al ruido, en los que figuran los edificios, viviendas y
población expuestos a determinados niveles de ruido y otros datos exigidos por la Ley
del Ruido.
Otros problemas medioambientales derivados del transporte son el consumo de
energía, el uso de productos derivados del petróleo, una fuente de energía no
renovable; y la generación de residuos, aceites, lubricantes, líquidos de frenos,
plásticos, chatarra, etc.
La política medioambiental española intenta resolver el problema de la contaminación
atmosférica. La calidad del aire ha intentado mejorarse con vehículos más limpios,
prohibiendo la gasolina con plomo,…aún así sigue persistiendo el problema que intenta
mejorarse con la Ley de calidad del aire y protección de la atmósfera del 2007 que
hace obligatoria la información al público del nivel de calidad del aire.